Quién. El padre Tijon Shevkunov es considerado en Rusia el confesor del presidente Vladimir Putin. Qué. Acaba de ser nombrado jefe religioso de Crimea. Está cada vez más cerca de ser el líder supremo de la Iglesia ortodoxa rusa. Por qué. El religioso es conocido como ‘el obispo del FSB’ y ha recibido importantes subvenciones. El nombramiento es un gesto de reafirmación del control de Putin sobre Crimea y un reforzamiento de Tijon.

El padre Tijon es considerado en Rusia el confesor del presidente Vladimir Putin. La moda de tener guías espirituales prendió entre los nuevos ricos del país la década pasada, pero nadie acumula más miradas que este sacerdote que estudió cine pero acabó en un monasterio por culpa de una sesión de espiritismo. Conoce al presidente desde 1999, cuando era director del FSB, el servicio de inteligencia sucesor del KGB.

Tijon Shevkunov vuelve estos días a estar en los papeles. Se convertirá en metropolitano de Simferopol y Crimea. Hasta ahora estaba a cargo de la diócesis norteña de Pskov y antes fue abad del monasterio Sretensky en Moscú. En estos años varias inquietudes del monje han quedado reflejadas en leyes, como los límites en la venta de alcohol en tiendas. Muchos le llaman el obispo del FSB o incluso el Rasputin del presidente.

Aunque al metropolitano Tijon a menudo se le tacha de confesor de Putin, el sacerdote nunca ha querido confirmar este honor, aunque siempre evita negarlo. «Putin practica la confesión, la comunión y es consciente de su enorme responsabilidad ante Dios», explicó hace unos años Tijon a un periódico griego. Hace una década, su libro Santos profanos, rebasó el millón de ejemplares vendidos.

En ese libro cuenta que abrazó la fe casi por accidente. El joven Georgy Shevkunov, como se llamaba entonces el famoso Tijon, hizo con amigos una sesión de espiritismo en la que creyeron hablar con Napoleón y hasta con el propio Stalin. Pero acabaron muertos de miedo y buscando auxilio en un sacerdote cuando el supuesto espíritu del escritor Nikolai Gogol les exhortó a suicidarse en grupo. El religioso les recomendó bautizarse y en aquel 1982 Tijon se estrenó como cristiano en un país oficialmente ateo.

Desde el regreso de Putin al Kremlin en 2012, el poder político ruso se ha apoyado como nunca en la institución más duradera del país para reafirmar su liderazgo sobre la sociedad. Ahora Tijon viaja a un territorio ocupado cada vez más en disputa. La invasión a gran escala de Ucrania ha roto el encantamiento sobre esa península, anexionada en 2014 por Rusia pero que había quedado al margen de los combates de la guerra del Donbás hasta el año pasado. Durante el último año ha sufrido ataques con misiles y drones. Su conexión con la Rusia continental está de vez en cuando bajo el fuego enemigo, pero Putin -que accedió a repliegues en las regiones ucranianas del sur, Zaporiyia y Jersón– no puede ceder ni un centímetro de Crimea, cuya fe ahora refuerza con la presencia de su sacerdote favorito.

En agosto de 2022, el medio Important Stories informó que los proyectos del metropolitano Tijon recibieron al menos 193 millones de euros del Estado y de empresas estatales. Una manera de cerrar la herida de los 300.000 sacerdotes que resultaron muertos o encarcelados por orden del ateísmo oficial con la revolución bolchevique.

El anterior traslado de Tijon Shevkunov -del monasterio de Moscú a Pskov, una zona pequeña junto a la frontera con los países bálticos- conllevó un ascenso al rango de metropolitano. Aun así fue percibido por muchos como una degradación en su carrera. Hoy diversos especialistas señalan que hizo esto para ir cimentando su candidatura al puesto de Patriarca de Moscú y de toda Rusia. Un encumbramiento que ahora está todavía más cerca.