El secretario de Defensa Lloyd Austin llevaba ya varios días hospitalizado este domingo, mientras han surgido detalles sobre los altos funcionarios, incluido el presidente Joe Biden, a los que no se les informó durante días que el jefe del Pentágono se encontraba en la unidad de cuidados intensivos del Centro Médico del Ejército Walter Reed.

El hecho de que el Pentágono no informó sobre la hospitalización de Austin refleja una impactante falta de transparencia sobre su enfermedad, su gravedad y cuándo podrá ser dado de alta. Tanta discreción, en un momento en que Estados Unidos enfrenta una serie de crisis de seguridad nacional, va en contra de la práctica habitual en lo que refiere al presidente y otros altos funcionarios y miembros del gabinete.

La subsecretaria de Defensa Kathleen Hicks no fue notificada sino hasta el jueves que Austin se encontraba hospitalizado desde el 1 de enero, dijo un alto funcionario de Defensa. Una vez que se le dio aviso, Hicks comenzó a preparar comunicados para enviar al Congreso e hizo planes para regresar a Washington, informó el funcionario.

Hicks estaba de licencia en Puerto Rico, pero contaba con equipo de comunicación para permanecer en contacto y para el martes ya le habían asignado tareas a nivel de secretaría.

El Pentágono no indicó si el martes se le explicó a Hicks sobre el motivo por el cual asumiría algunas de las responsabilidades de Austin, pero las transferencias temporales de autoridad no son algo nuevo y el funcionario señaló que no es inusual que ocurran sin una explicación detallada. Hicks decidió no regresar después de que se le informó que Austin retomaría el control absoluto el viernes. El funcionario habló bajo condición de anonimato al no estar autorizado para dar detalles sobre la transferencia de facultades.

A Biden tampoco se le notificó sobre la hospitalización de Austin sino hasta el jueves, cuando fue informado por el asesor de seguridad nacional, Jake Sullivan, según tres personas al tanto de la hospitalización que hablaron con The Associated Press bajo condición de anonimato al no estar autorizadas para tocar el tema de manera pública.

Austin asumió la responsabilidad de los retrasos en un comunicado dado a conocer el sábado.

«Reconozco que pude haber hecho un mejor trabajo para asegurar que el público estuviera debidamente informado. Me comprometo a hacerlo mejor», dijo Austin al admitir preocupaciones en materia de transparencia. «Pero es importante decir esto: este fue mi procedimiento médico y me hago totalmente responsable de mis decisiones sobre su divulgación».

Austin, de 70 años, permanecía hospitalizado debido a complicaciones que siguieron tras un procedimiento médico selectivo, dijo su secretario de prensa a medida que se volvía cada vez más claro cómo el Pentágono retuvo información sobre su estadía en Walter Reed. En su comunicado, Austin dijo que se recupera satisfactoriamente y desea volver pronto al Pentágono, pero no ofreció más detalles sobre su aflicción.

El senador Roger Wicker, el republicano de mayor rango en la Comisión de Servicios Armados del Senado, dijo que el episodio socava la confianza en el gobierno federal y pidió al departamento proporcionar » de inmediato un recuento completo de los hechos» a los legisladores.

«Me da gusto saber que ha mejorado el estado del secretario Austin y le deseo una pronta recuperación. Sin embargo, no cambia el hecho de que el Departamento de Defensa retuvo deliberadamente información sobre la condición médica del secretario de Defensa durante varios días. Eso es inaceptable», dijo Wicker en un comunicado.