Fueron dos horas de rueda de prensa haciendo balance del año. A Giorgia Meloni le dio tiempo a todo, desde bromear con los medios a ponerse seria para hablar de temas como economía y migración. Si algo quedó claro tras la larga comparecencia de la primera ministra italiana es que evita cualquier altercado con los periodistas. Es seca, nunca levanta la voz, no hay incidentes dialécticos.

La líder del ultraderechista Hermanos de Italia respondió a la friolera de 40 preguntas. Ella misma llega a comentar, en un susurro que todo el mundo escucha, llegada la pregunta 36: «Me muero, empiezo a tener lapsus». Y ella misma, pide una tregua: «Lo siento, pero no puedo más, tengo que ir al baño, ahora vuelvo».

Entre los titulares más destacados, su «insatisfacción» por la gestión de la inmigración, que en 2023 trajo a más de 157.000 personas a las costas italianas, y la posibilidad de abrir centros de acogida en África. ¿El momento más difícil del año pasado? La respuesta viene sin pensar: la tragedia del naufragio en el mar en Cutro, con 94 inmigrantes muertos, y sobre todo la acusación de que es culpa suya.

Meloni, la primera mujer en liderar el país transalpino, prometió durante su campaña electoral cortar el flujo migratorio en el Mediterráneo. Pero después de algo más de un año en el Palacio Chigi, no pudo más que reconocer ante la prensa que los datos «no son satisfactorios».

«No lo son dada la montaña de trabajo que he dedicado a este tema», asumió este jueves en la rueda de prensa, aunque sí que reconoció sentirse «ligeramente» más optimista con los datos del último tramo del año, que indican un descenso de los desembarcos de migrantes en sus costas.

Italia ha cerrado el 2023 con la llegada de 157.652 inmigrantes a sus costas a través del Mediterráneo central, un pico en comparación con los 103.846 de 2022 y los 67.040 de 2021, según las cifras oficiales del Ministerio del Interior, informó Efe.

Meloni describió el reto de reducir la inmigración como «histórico» y afirmó que su intención es «resolver el problema de forma estructural y con una implicación internacional enorme». El objetivo, aclaró, pasa por «trabajar en África», desde donde zarpan las pateras, y «valorar la apertura de ‘hot spot’ (centros) para dirimir quién tiene derecho a llegar». «Por ahora, si me preguntan si me siento satisfecha, no, pero si me preguntan si lo estaré al final de la legislatura, les respondo que estoy trabajando en ello», declaró ante los periodistas.

De cara a las elecciones europeas, a principios de junio de este año, que serán su primer termómetro electoral del trabajo hecho el pasado año, Meloni dijo no estar «preocupada» y no confirmó su candidatura. Al frente de una coalición derechista Hermanos de Italia, la Liga de Matteo Salvini y Forza Italia, liderada por Antonio Tajani tras la muerte de Silvio Berlusconi, la ‘premier’ puso el acento en el crecimiento de la economía italiana, pocos días después de que el Parlamento culminara la tramitación de sus segundos Presupuestos y de que el país recibiera el cuarto tramo del Fondo de Recuperación europeo por 16.500 millones de euros. «El crecimiento italiano se prevé superior a la media europa (un 1,2 % según estimaciones gubernamentales), no he aumentado los impuestos y apuesto por cortar el gasto público», destacó.

El polémico diputado Pozzolo

Una de las noticias más jugosas de la rueda de prensa, desde el punto de vista político, tuvo como protagonista al diputado de su propio partido Emanuele Pozzolo, que llevó una pistola a una fiesta de Nochevieja y que terminó provocando un herido por un disparo. «He pedido que el diputado Pozzolo comparezca ante el comité de ética de Hermanos de Italia y que, a la espera del juicio, sea suspendido del partido», anunció, contundente, Meloni.

Pozzolo, de 38 años, admitió haber acudido con un arma, una minipistola de calibre 22, a una fiesta organizada en los locales de una asociación cultural en Rosazza, una localidad de un centenar de habitantes a 70 kilómetros de Turín (noroeste).

La víctima, de 31 años, que resultó levemente herida en una pierna, era uno de los asistentes, informó Afp. «Confirmo que el disparo fue realizado accidentalmente con una pistola legal que me pertenece, pero no fui yo quien disparó», se defendió el diputado, conocido por haberse opuesto a las vacunas y al pasaporte sanitario durante la pandemia.