• Guerra Crece la presión internacional para un alto el fuego en Gaza
  • Drama Aumenta la presión en Israel tras la muerte por error de tres rehenes que portaban una bandera blanca

Tras varios días de reuniones, filtraciones, declaraciones y confusas informaciones sobre la posibilidad de un nuevo alto de fuego que incluya la liberación de parte de las 129 secuestrados en cautiverio y la excarcelación de presos palestinos, Hamas ha comunicado de forma oficial que no negociará hasta que no finalice la ofensiva militar israelí en la Franja de Gaza. El grupo integrista acompañó su comunicado este jueves con la mayor ráfaga de proyectiles de las últimas semanas contra poblaciones del centro de Israel cuyo Ejército ha intensificado sus bombardeos en la jornada número 76 de la guerra.

«Existe una decisión nacional palestina de no conversar sobre los cautivos y no hacer acuerdos para el intercambio de prisioneros, excepto después de un cese total de la agresión», ha señalado Hamas en una decisión de consenso con el resto de las facciones palestinas. De esta forma, se impone la posición del líder de Hamas en Gaza, Yahia Sinwar, que supuestamente se encuentra escondido en uno de los túneles en el sur del paupérrimo enclave palestino ya que es el objetivo número uno de los servicios de Inteligencia israelíes tras planificar el ataque que mató a 1.200 personas además del secuestro de más de otras 240 el pasado 7 de octubre en el sur de Israel.

El diario The Wall Street Journal informó esta semana de discrepancias entre Sinwar y el dirigente de Hamas en el exterior, Ismail Haniyah. Éste viajó de Doha a El Cairo para reunirse con el jefe de la Inteligencia de Egipto, Abbas Kamal, sobre la posibilidad de una nueva tregua y canje. «Cualquier propuesta relativa a prisioneros debe discutirse tras el cese de la agresión», aclara el consejero de prensa de Haniyah, Taher Al Nono, alineándose con el liderazgo de Hamas en Gaza. Tras volver a apoyar el ataque del 7-0,el dirigente islamista, Ghezi Hamed, añadió: «No queremos una pausa de una o dos semanas para que Israel reciba rehenes y luego vuelva a realizar masacres en la Franja de Gaza».

Hace un mes, Sinwar aceptó el acuerdo que puso en libertad a 121 secuestrados (todos los niños y madres excepto Shiri Bibas y sus dos pequeños hijos, mujeres mayores israelíes y extranjeros) a cambio de un alto el fuego de varios días que finalmente no fue ampliado el pasado 1 de diciembre. Sinwar, que exige el fin de la guerra y la liberación de todos los presos palestinos, espera que la presión internacional obligue a Israel a frenar su ofensiva.

Crisis humanitaria

La tregua sería un alivio tanto para los habitantes de un territorio bajo incesantes bombas y azotado por una grave crisis humanitaria como para el liderazgo de Hamas ya que evitaría su desmantelamiento como grupo armado y de control de Gaza.

Estados Unidos, sin embargo, pide a la comunidad internacional que exija a Hamas la entrega de sus armas y la liberación de los secuestrados para permitir el fin de la guerra. Es lo que dijo este miércoles el secretario de Estado Antony Blinken, quien denunció la posición del grupo islamista en las negociaciones: «Israel está dispuesta a una pausa a cambio de los secuestrados pero el problema sigue estando en Hamas». En sus visitas en la última semana a Tel Aviv, varios dirigentes estadounidenses trasladaron a sus anfitriones dos mensajes. Por un lado, no dictan plazos para acabar con lo que definieron como «necesaria operación contra Hamas para evitar más ataques como el 7 de octubre» y garantizan seguir su apoyo diplomático y militar. Por otro lado, aconsejar -algunos dirían con razón presionar- a Israel que pase de la actual fase masiva de la ofensiva a otra selectiva que además permitiría una mayor ayuda humanitaria y reduciría el número de civiles muertos.

El anuncio de Hamas enfría -aunque no entierra- la mediación de Qatar, Egipto y EEUU y lleva a los miembros del gabinete israelí a unificar posiciones sobre la ofensiva «para presionar más a Sinwar respecto a nuestros secuestrados».

En la primera reacción al comunicado de Hamas, fuentes del Gobierno israelí aclararon que «la operación lanzada tras el ataque terrorista continuará hasta acabar con Hamas, devolver a los secuestrados y garantizar que Gaza deje de ser una amenaza para Israel». «Hamas tiene dos opciones, rendirse o morir«, ha vuelto a avisar este jueves el primer ministro Benjamin Netanyahu. La semana pasada, los familiares de los rehenes le exigieron presentar una propuesta. Días después, los emisarios israelíes habrían propuesto una pausa en la guerra de una a dos semanas a cambio de la puesta en libertad de al menos 40 secuestrados israelíes.

Poco después del comunicado de Hamas, sonaron las sirenas en las ciudades en el centro de Israel. La Cúpula de Hierro neutralizó gran parte de los 30 proyectiles. Las Brigadas Ezzedin Al Qassam señalaron que era la respuesta a los últimos bombardeos israelíes. Según el ministerio de Sanidad controlado por Hamas, alrededor de 20.000 palestinos han muerto en la ofensiva militar aérea y terrestre.

Israel, que cuenta con 137 soldados muertos en la incursión, anunció el hallazgo de una amplia red de túneles al servicio de la cúpula de Hamas, entre ellos Sinwar y el jefe del brazo armado, Mohamed Deif, conectando sus casas, despachos y centros de mando en el centro de la ciudad de Gaza.

La ONU advierte sobre el deterioro de la situación humanitaria en la Franja de Gaza en la que más de dos tercios de los 2,2 millones de habitantes son desplazados internos. Su alerta se centra en la escasez de agua y alimentos y el colapso del sistema sanitario. Según Richard Peeperkorn, representante de la OMS, no hay hospitales operativos en el norte de Gaza debido a la falta de combustible, personal y suministros. «La situación es catastrófica», avisa explicando que funcionan sólo nueve de los 36 centros sanitarios gazatíes.