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La guerra en la Franja de Gaza cumplía este martes 116 días bajo crecientes esperanzas en torno a la propuesta de tregua de varias fases esbozada en la reunión mantenida el pasado domingo en París por los jefes de Inteligencia de EEUU, Israel y Egipto y el primer ministro catarí. Todos ellos, con mayor o menor grado de optimismo, están a la espera de la respuesta del grupo islamista Hamas que por otro lado a primera hora de la mañana perdió a uno de sus efectivos del brazo armado al recibir disparos de agentes israelíes que entraron en el hospital de Yenín disfrazados de médicos y mujeres.

Tras la luz verde inicial de Israel al marco de alto el fuego, según filtraciones en medios israelíes y estadounidenses, el líder de Hamas, Ismail Haniyah, anunció que su grupo «estudia la propuesta y está abierto a todas las ideas» que pongan fin a la masiva ofensiva en la Franja de Gaza. «La prioridad es detener la brutal agresión y la retirada completa de las fuerzas de ocupación», indicó Haniyah que mantendrá consultas este miércoles en El Cairo, donde se respira optimismo. Según él, la respuesta será «pronto» aunque la última palabra la tiene el líder de Hamas en Gaza, Yahia Sinwar. De momento, Yihad Islámica advierte que rechazará cualquier acuerdo que no incluya una tregua completa y la retirada de los soldados israelíes que iniciaron su operación terrestre a finales de octubre.

Primera fase

La primera fase incluiría un alto el fuego de 45 días, la masiva puesta en libertad de presos palestinos (entre ellos condenados por asesinato), el aumento significativo de la ayuda humanitaria a Gaza, bajo una dramática crisis humanitaria y la puesta en libertad de 35 a 40 secuestrados (mujeres, ancianos y enfermos) de los 136 aún en cautiverio desde el ataque del pasado 7 de octubre en Israel. La segunda y tercera fase establecen la liberación de jóvenes israelíes secuestrados en el festival Nova de música y de las soldados y por último de adultos, soldados y cadáveres. A cambio, Hamas recibiría una pausa de mayor duración de tregua y numerosos presos incluyendo condenados por graves atentados. Su número debe ser aún pactado aunque Hamas aspira que sean miles y quizá todos los que están en las cárceles israelíes. Sinwar espera que la tregua sea su tabla de salvación personal y de la milicia como régimen que controla el enclave palestino desde 2007. Precisamente por ello, las autoridades israelíes afirman que están a favor de una pausa de la operación-para liberar a los rehenes- pero no de su cese completo.

Lo cocido en París, si se mantiene con la misma receta, tendría una difícil digestión en Jerusalén, donde el sector más ultranacionalista en la coalición de Benjamin Netanyahu se opone al cese duradero de la guerra contra Hamas y la liberación de miles de presos palestinos. «Acuerdo temerario=desmantelamiento del Gobierno», avisó el ministro ultraderechista Itamar Ben Gvir en la red X. Pese a que Netanyahu tendría mayoría al acuerdo pedido por EEUU y la mayoría de familias de secuestrados, gracias a la participación del partido centrista de Benny Gantz y la red de seguridad de la oposición, se trataría de un enorme reto en su intento de continuar en el poder y evitar elecciones.

«Escucho declaraciones sobre todo tipo de acuerdos, así que quiero dejar claro: no pondremos fin a esta guerra sin cumplir los objetivos que son la eliminación de Hamás, el regreso de todos nuestros secuestrados y la garantía de que Gaza ya no represente una amenaza para Israel«, aclaró Netanyahu que avisó: «No sacaremos el Ejército de la Franja ni liberaremos miles de terroristas». Sus palabras provocaron críticas entre algunas familias de secuestrados al ser formuladas en momentos importantes de la negociación.

La cautela israelí contrasta con el optimismo filtrado por los mediadores que han acelerado sus gestiones para poner fin a la peor guerra que se recuerda entre Israel y Hamas iniciada hace casi cuatro meses.

Redadas diarias

El ataque terrorista del 7-O de Hamas en el sur de Israel causó no solo una devastadora respuesta militar en la Franja de Gaza sino también un aumento del número de las operaciones israelíes contra milicias en Cisjordania con redadas casi diarias. Pero lo visto en el hospital Ibn Sina de Yenin no es rutinario. Disfrazados de locales (sanitarios o una mujer con una sillita de bebé), agentes de una unidad de encubiertos entraron antes de las seis de la mañana en el centro sanitario y se dirigieron a la habitación situada en la tercera planta donde se encontraban escondidos Mohamed Jalamneh (Hamas) y los hermanos Mohamed y Basel Ghazawi (Yihad Islámica).

Tras disparar con armas provistas de silenciadores a los tres integrantes de la llamada Brigada de Yenín, salieron del hospital en una operación letal y quirúrgica de 10 minutos de fuerzas especiales de la Policía, el servicio secreto interno y el Ejército. «Jalamneh estaba en contactos con Hamas en el extranjero, transfirió armas y municiones a terroristas para promover ataques armados y planeó un atentado inminente inspirado en la masacre del 7 de octubre», indicaron en un comunicado en el que denuncian «otro ejemplo del uso cínico de las áreas civiles y hospitales como refugios y escudos humanos por organizaciones terroristas».

Las imágenes captadas por la cámara de seguridad del hospital-propias de la serie Fauda- fueron vistas de forma radicalmente diferente por la Autoridad Nacional Palestina (ANP) que definió la operación como «nueva masacre de la ocupación y crimen de guerra«. La ANP pidió a la ONU «poner fin a los crímenes cotidianos cometidos por la ocupación contra nuestro pueblo y los centros de salud en la Franja de Gaza y Cisjordania».