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El líder de Hizbulá, Hassan Nasrallah, recibió este miércoles en Beirut a altos cargos de los grupos palestinos Hamas y la Yihad Islámica -milicias a las que apoya en la guerra contra Israel- para evaluar el conflicto desatado desde el pasado 7 de octubre. El objetivo del encuentro fue «lograr una victoria real para la resistencia» en la Franja de Gaza, señalaron las partes en un comunicado tras el encuentro. En la reunión participó el subjefe de Hamas, Saleh al-Arouri, y el jefe de la Yihad Islámica, Ziad al-Nakhala.

El influyente partido chií Hizbulá -que tiene un brazo armado- es uno de los principales valedores de Hamas junto con Irán, que tiene fuerzas proxies desplegadas en Siria, Irak y Yemen. Esta alianza forma el llamado «Eje de resistencia», una coalición de fuerzas marcadamente antiisraelí y antiestadounidense. «La reunión evaluó las posiciones adoptadas internacionalmente y lo que debe hacer el Eje de resistencia», señaló el comunicado, emitido en ManarTV, un canal de Hizbulá. El objetivo del encuentro fue encontrar una forma de detener «la agresión traicionera y brutal de Israel contra nuestro pueblo oprimido y firme en Gaza y Cisjordania», añade la nota.

Nasrallah aún no se ha pronunciado públicamente sobre la guerra entre Israel y Hamas, pero altos cargos del partido han amenazado en varias ocasiones con intervenir en la guerra si Israel continúa atacando Gaza. Un parlamentario del partido, Hassan Fadlallah, señaló que pese al silencio de Nasrallah, el líder de Hizbulá supervisa activamente el conflicto y los comandos en el «campo de resistencia», en alusión al sur del Líbano. Allí, en la frontera con Israel, se han producido enfrentamientos entre Hizbulá y el Ejército israelí desde el inicio del conflicto hace tres semanas.

A medida que se intensifican los bombardeos israelíes en Gaza y el Ejército israelí ultima los preparativos para una incursión terrestre, Hizbulá y sus aliados han atacado el norte de Israel, haciendo temer la apertura de un nuevo frente de guerra. El grupo libanés ha lanzado desde fuego de artillería a misiles con sistemas de control a distancia. El intercambio de fuego ha afectado a ciudades fronterizas en ambos lados y ha forzado el despliegue de unidades del ejército libanés para reducir las tensiones. Se desconoce la cifra de libaneses residentes en el sur del país que han abandonado la región por temor a ataques del Ejército israelí. Por su parte, las autoridades israelíes han evacuado una veintena de localidades donde residían más de 200.000 personas. Desde el inicio de las escaramuzas 42 militantes de Hizbulá han muerto por fuego israelí, dos de ellos este miércoles, según anunció la organización. En una carta, Nasrallah señaló que los combatientes fallecidos «en la frontera con la Palestina ocupada, son mártires en el camino a Jerusalén». En el lado israelí, al menos siete soldados han muerto por ataques del grupo libanés en la frontera.

El lunes, medios israelíes achacaron el retraso de la ofensiva terrestre israelí a los enfrentamientos entre el Ejército y la milicia libanesa en la frontera norte. Un día antes, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, visitó a las tropas israelíes desplegadas en esa zona para mostrarles su apoyo. «Los paralizaremos con una fuerza que ni siquiera pueden imaginar», advirtió Netanyahu, ante una posible escalada contra Hizbulá en la zona. «Las consecuencias para ellos (Hizbulá) y el Estado libanés serán devastadoras», alertó.

Dos periodistas han muerto en el sur del Líbano por ataques aéreos procedentes de Israel, mientras que el número total de informadores muertos desde el 7 de octubre asciende a 25, según datos del Comité para la Protección de Periodistas (CPJ). Más de 7.000 civiles han muerto en la guerra, con al menos 5.791 palestinos fallecidos y 1.400 israelíes.