Irán puso en órbita este miércoles un nuevo satélite para tomar imágenes, en medio de las tensiones con Estados Unidos por el desarrollo militar iraní. Washington cree que la tecnología utilizada para poner satélites en órbita podría permitir a Teherán lanzar armas de mayor alcance, incluyendo misiles balísticos u ojivas nucleares.

«Doy la enhorabuena al pueblo (iraní), a aquellos que forman parte de la industria aeroespacial y a los expertos de la IRGC (Guardia Revolucionaria) por su éxito», declaró el ministro de Comunicaciones iraní, Isa Zarepour. Se desconoce cuándo se puso en órbita el satélite llamado «Noor-3», luz en farsi, aunque las imágenes publicadas del lanzamiento indican que se habría llevado a cabo en una base aeroespacial en Shahroud, a unos 330 kilómetros al noreste de Teherán. El lanzamiento lo llevó a cabo la Guardia Revolucionaria del líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei, que tiene su propio programa espacial e infraestructura militar en paralelo a las fuerzas armadas regulares de Irán.

Se trata del tercer satélite de este tipo que Irán pone en órbita en los últimos tres años, después del lanzamiento de Noor-1 en 2020 y Noor-2 en 2022. Su programa espacial no ha estado exento de intentos fallidos en el último lustro, con seis lanzamientos fracasados, debido a las dificultades para importar y desarrollar tecnología espacial por las sanciones internacionales. Incluso los satélites que lograron poner en órbita son disfuncionales, según asegura el Comando Espacial de Estados Unidos, que calificó de «cámara web que gira en el espacio» al primer satélite iraní Noor-1. En cambio, a Estados Unidos le preocupa que la tecnología para poner en órbita los satélites, se pueda usar para desarrollar tecnología armamentística, particularmente misiles balísticos. Irán niega que sus actividades sean una tapadera para el desarrollo de misiles balísticos e insiste en que no está buscando el desarrollo de armas nucleares.

Las tensiones entre Irán y Estados Unidos han aumentado desde que el expresidente estadounidense, Donald Trump, se retirara del acuerdo nuclear de 2015 e impusiera nuevas sanciones contra Irán. Mientras las negociaciones están en un punto muerto, la Agencia Internacional de Energía Atómica (OIEA), ha anunciado que Irán tiene suficiente uranio enriquecido para poder construir armas nucleares si decide hacerlo. La agencia asegura que Teherán está construyendo una nueva instalación nuclear subterránea para desarrollar tecnología nuclear, inmune a ataques aéreos estadounidenses o israelíes. La OIEA denunció hace una semana que Irán ha vetado a los inspectores de la agencia, que han solicitado en varias ocasiones llevar a cabo un control del programa nuclear iraní.

El portavoz del departamento de Estado de EEUU, Matt Miller, advirtió ayer a Irán que debe tomar medidas para «reducir la escalada» de su programa nuclear si quiere crear un espacio de diplomacia con Estados Unidos y que debe permitir a los agentes del OIEA que inspeccionen sus instalaciones. Miller dejó entrever la posible renovación de conversaciones entre Washington y Teherán sobre el programa nuclear iraní, ya sean reuniones directas o indirectas, aunque no quiso dar más detalles sobre el asunto.

Hace dos semanas Irán liberó a cinco estadounidenses encarcelados en el país, en un intercambio de presos con Estados Unidos mediado por Catar. Washington permitió el desbloqueo de fondos iraníes y también liberó a ciudadanos iraníes que mantenía bajo custodia. Pese a que ambos gobiernos mostraron su intención de continuar comunicándose, aunque sea a través de un tercer país, Estados Unidos se mantiene firme contra el programa militar iraní. Un día después del intercambio de presos, la administración del presidente Joe Biden emitió nuevas sanciones contra individuos y entidades en Irán, Rusia, China y Turquía en relación con el desarrollo de drones y aviones militares de Teherán. Anteriormente, también había sancionado a la agencia espacial iraní y a dos organizaciones responsables del desarrollo de su programa balístico.