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Ataques con drones al otro lado de la frontera rusa y con lanchas explosivas en el frente marítimo. Volodimir Zelenski anunció el domingo que la guerra está regresando a Rusia y su promesa se empezó a confirmar el martes por la mañana, cuando tres aviones no tripulados aparecieron en los cielos de Moscú y tres drones navales fueron neutralizados en el mar Negro. En la capital de Rusia, dos drones fueron derribados por fuego antiaéreo, mientras que el tercero, confundido por los sistemas electrónicos de defensa, golpeó un rascacielos. En el frente marítimo, tres drones navales ucranianos fueron neutralizados. Tenían como objetivo los buques Sergey Kotov y Vasily Bykov, dos corbetas de patrulla enviadas para bloquear las rutas del grano después de que Rusia suspendiera el acuerdo.

Ayer mismo, Ucrania lanzó un ataque «exitoso» con drones contra un buque ruso en la base naval de Novorosíisk en el mar Negro, informó una fuente ucraniana de seguridad, aunque Rusia aseguró que logró repeler esa acción y otra similar en la península anexionada de Crimea.

Un vídeo obtenido por AFP muestra un dron naval acercándose a un buque de guerra antes de que la transmisión se corte poco antes del eventual impacto. Una fuente de los servicios de seguridad ucranianos (SBU) confirmó la autenticidad de las imágenes. «Se va a poner fin a la presencia de la flota rusa en el mar Negro», declaró en las redes sociales el asesor presidencial ucraniano Mijailo Podoliak. «Ucrania garantizará la libertad y la seguridad en el mar Negro para el comercio mundial», agregó.

Kiev no ha confirmado la autoría de los ataques que, sin embargo, llevan dos mensajes no demasiado codificados: por un lado, intentan dañar a los barcos rusos desplegados en el mar Negro con el objetivo de bloquear el comercio de cereales y de otros productos agrícolas ucranianos; por el otro, aumentan la presión psicológica sobre el Kremlin y difunden una mayor sensación de inseguridad en la población civil rusa, que ya no se siente segura ni en Moscú.

En los últimos tres meses se han intensificado los vuelos de drones en territorio ruso: según cálculos de The New York Times, los realizados entre mayo y julio serían más del doble de los realizados en todo 2022. Los expertos también creen que la resistencia está trabajando para aumentar la capacidad de su flota de drones y así atacar cada vez con más frecuencia en Rusia.

Según el diario estadounidense, los más de 100 ataques llevados a cabo por Ucrania en territorio ruso se habrían lanzado con tres tipos distintos de drones fabricados en Ucrania y capaces de volar cientos de kilómetros. La última llegada fue la del modelo Bober, financiado con donaciones recaudadas entre diciembre y mayo por un influencer de 23 años, Ihor Lachenkov, quien, a través de su canal de Telegram, donde tiene un millón de seguidores, ha reunido cerca de 500.000 dólares para desarrollar una aeronave kamikaze capaz de volar «muy lejos»: en primavera, el prototipo habría sido entregado a la Gur, la unidad de inteligencia militar dirigida por Kyrylo Budanov. Desde entonces, se habría utilizado en varios ataques.

Las otras ofensivas se habrían realizado con un dron no identificado quizás también financiado con una colecta online -sus restos se han encontrado en los alrededores de al menos cuatro explosiones- y con el UJ-22. Este último tiene una autonomía de seis horas y capacidad para recorrer en ese tiempo unos 800 kilómetros, lo que le permite volar desde zonas fronterizas hasta el centro de Moscú. Los fabrica Ukrjet, que ha recibido incentivos del Gobierno ucraniano para aumentar la producción.

Pero esta industria depende principalmente de la financiación y de las donaciones privadas, como la de Lachenkov, que permiten el desarrollo de nuevos prototipos y aumentan la amenaza sobre Rusia.

OPERACIONES EN RUSIA

La nueva estrategia ucraniana pasa por ataques cada vez más frecuentes en territorio ruso -que tienen como objetivo lugares simbólicos, pero sobre todo instalaciones militares desde las que el Ejército gestiona la invasión-. El portavoz del Servicio de Inteligencia Militar de Ucrania, Andriy Yusov, ha asegurado que Kiev se reserva el derecho de lanzar operaciones en Rusia mientras las tropas enemigas estén en territorio ucraniano.

Por su parte, el primer ministro ucraniano, Denys Shmyhal, anunció el pasado 25 de julio que Kiev quiere multiplicar por 10 la inversión en tecnología para drones: pasará de 108 millones de dólares del año pasado a 1.000 millones en 2023.

La reacción de Washington a esta nueva estrategia todavía no se ha producido. El portavoz del Consejo de Seguridad Nacional, John Kirby, sostiene que Estados Unidos «no alienta ni facilita ataques dentro de Rusia». «Nuestra posición es que queremos centrarnos en la guerra dentro de Ucrania, queremos asegurarnos de que tengan todo lo que necesitan para tener éxito en esta contraofensiva», añadió, sin entrar en otros métodos de defensa que Estados Unidos no quiere bendecir.