• Asia Juegos de espías en el Estrecho de Formosa

Prácticamente todas las encuestas en Taiwán apuntan a que Lai Ching-te, también conocido como William Lai, es el gran favorito para convertirse en el próximo presidente de una isla independiente de facto de la que China reclama su soberanía. Eso lo sabremos en las elecciones del próximo 13 de enero. Lai, médico de 63 años, está a la cabeza de la lista del Partido Progresista Democrático (PPD). Esta formación, de corte independentista, lleva gobernando desde 2016 con Tsai Ing-wen al frente, quien ha dejado paso a la candidatura de su actual vicepresidente.

Lai, que ya se desempeñó como primer ministro, lleva tiempo lanzado en una campaña en la que se presenta como el único capaz de defender la autonomía de Taiwán frente a la embestida autoritaria del poderoso vecino de arriba. En política exterior, si gobierna, ha dicho que seguirá la línea marcada por Tsai, apoyándose en su principal valedor internacional, Estados Unidos.

El martes, a Lai lo esperan en Paraguay para asistir a la ceremonia de toma de posesión del recién elegido presidente electo, Santiago Peña. Desde España, también acudirá el rey Felipe VI. Paraguay es uno de los 13 únicos países en todo el mundo que reconocen la soberanía de Taiwán y que mantienen relaciones diplomáticas formales con la isla, siempre dispuesta a financiar grandes proyectos de infraestructuras en los países amigos, aunque con cantidades no tan suculentas como las que ofrece Pekín. Ahí la importancia de que el vicepresidente viaje a Latinoamérica para amarrar la fidelidad de uno de sus pocos socios reconocidos que le quedan.

Pero de camino a Paraguay, Lai hizo el sábado por la noche una ruidosa parada en Nueva York, de menos de 24 horas, donde se reunió con miembros de la comunidad estadounidense de origen taiwanés. EEUU, que se adhiere a la política de «una sola China», rompió los lazos diplomáticos formales con Taipéi en 1979, pero en cambio es su gran aliado internacional y principal proveedor de armas gracias a una ley que establece que Washington debe proporcionar a la isla los medios para defenderse.

El viaje del vicepresidente taiwanés, como era de esperar, no ha hecho ninguna gracia en Pekín. «Lai se adhiere obstinadamente a la posición separatista de la independencia de Taiwán y es un alborotador de principio a fin», dijo el Ministerio de Relaciones Exteriores de China, que además prometió el domingo responder con «medidas firmes y contundentes». Eso se traduce en maniobras militares por parte del ejército chino cerca de Taiwan, como ha hecho otras tantas veces. El sábado, la armada china comenzó a realizar ejercicios de tres días en el Mar de China Oriental.

En abril, Pekín desplegó 14 aviones de combate, dos destructores y una fragata al norte del estrecho de Taiwán como respuesta a la reunión en California entre la presidenta Tsai y el presidente de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Kevin McCarthy. Se trataba del séptimo paseo de Tsai por EEUU desde que asumió el cargo hace dos legislaturas. El viaje se produjo días después de que Pekín lograra que Honduras cambiara oficialmente el reconocimiento diplomático a China.

Un extraño movimiento que coincidió con ese viaje de Tsai fue la visita histórica a China del ex presidente taiwanés Ma Ying-jeou, ex líder del partido más fuerte de la oposición, el Kuomintang (KMT), tradicionalmente más cercano a Pekín, pero que también se opone a la reunificación que propone el líder chino Xi Jinping.

Ma, marcando una agenda muy diferente a la de la presidenta Tsai, trató durante su viaje de acercar posturas entre Taipéi y Pekín, pidiendo a ambos gobiernos que hagan esfuerzos conjuntos para «buscar la paz y prevenir la guerra».

El KMT eligió como candidato presidencial para las elecciones del próximo año a Hou Yu-ih, otro veterano político de 66 años, actual alcalde de la ciudad de Nueva Taipéi. Él será el principal rival de Lai en las urnas. El todavía vicepresidente, además de Nueva York, también tiene previsto una parada en San Francisco antes de partir a Paraguay. Lai ya estuvo en EEUU en enero de 2022, cuando mantuvo una videollamada desde un hotel en Los Ángeles con varios legisladores de Washington.

Durante su escala estadounidense, ante más de 700 personas, Lai lanzó un alegato sobre la importancia de que Taiwán continúe ganando apoyos en la comunidad internacional: «No importa cuán grande sea la amenaza del totalitarismo para Taiwan, nunca tendremos miedo de retroceder y debemos defender los valores de democracia y libertad. Cuando el pueblo chino busca la libertad, la democracia y los derechos humanos, considera a Taiwán como un faro brillante».