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Quién. Nastya Ivleeva, presentadora de televisión, actriz y bloguera rusa, nacida en 1991 en la URSS.

Qué. Su fiesta obscena llena de famosos en Moscú ha provocado la ira de políticos rusos y activistas ortodoxos.

Por qué. El código de vestimenta era «casi desnudo» y las fotos aparecieron en redes sociales. Ivleeva y los asistentes se exponen a sanciones y han tenido que pedir disculpas.

Rusia lleva casi dos años arrasando con artillería las casas de sus vecinos ucranianos, pero en esta recta final del año la indignación ha estallado por lo que sucede en la penumbra moscovita, siempre hospitalaria en todo lo que se refiera a farándula, postureo y sexo implícito. El 20 de diciembre, la bloguera y presentadora de televisión Nastya Ivleeva organizó una fiesta cuyo código de vestimenta era «casi desnudo».

A la cita acudieron todo tipo de celebridades casi sin ropa y algunos fueron muy audaces: el rapero Vacio acudió al evento solamente con deportivas y un calcetín tapando sus genitales. La famosa presentadora Ksenia Sobchak, candidata liberal a la presidencia y ahijada de Vladimir Putin, se presentó con un body semitransparente. Aunque la fiesta era privada, los teléfonos móviles obraron su magia y las imágenes corrieron como la pólvora por redes sociales. El calcetín-preservativo del rapero es ahora el más famoso del país, objeto de ‘memes’ y demás chanzas.

Anastasia Ivleeva reaccionó en un primer momento señalando con sarcasmo que «en este país, en este mundo, no se aceptan unos a otros». Pero la justicia ha tomado cartas en el asunto y el simulacro de orgía ha dejado de tener gracia.

Primero fue la clase política la que se dio golpes en el pecho. El portavoz de Putin señaló que el presidente ruso había visto las fotos. También terció Maria Zajárova, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, que dijo que el suceso había «manchado» a los que participaron. «Nuestros soldados en el frente no luchan por esto», lamentó Ekaterina Mizulina, directora de la Liga Rusa por un Internet Seguro, una destacada entidad censora.

Uno por uno, los invitados más destacados de la fiesta recurrieron a las redes sociales: algunos para disculparse, compungidos, por su asistencia. Otros insistieron en que no han hecho nada malo.

«Dicen que Rusia sabe perdonar. Si es así, me gustaría pedirles a ustedes, al pueblo, una segunda oportunidad», dijo llorando Nastya Ivleeva en su mensaje de vídeo. Hace tiempo que estaba en el punto de mira del sector duro del putinismo: el año pasado Ivleeva publicó un dibujo de una paloma de la paz y llamó a las autoridades rusas a detener la invasión en Ucrania. Ahora afronta varias denuncias y le exigen que done casi diez millones de euros a un colectivo que ayuda a soldados.

El famoso ‘rapero del calcetín’ ha sido arrestado por 15 días y pagará unos 2.000 euros de multa. Otras estrellas que participaron en esa noche salvaje están siendo eliminadas de los programas de entretenimiento grabados que la televisión rusa tenía preparados para Nochevieja.

Maxim Katz, activista de la oposición rusa, describió desde el exilio la situación: «Por primera vez en mucho tiempo, el sistema castiga a quienes han apoyado todas sus reglas siempre y cuando no se les aplicaran a ellos». Lo que ha cambiado es que «ahora la vida [en Rusia] no es una fiesta».

Los vídeos de disculpas se han vuelto cada vez más habituales en Rusia desde la invasión de Ucrania en 2022. El sistema castiga las desviaciones, y el arrepentimiento es el paracaídas de emergencia de quienes de pronto se ven señalados por algo que, pese a no contradecir ninguna ley, es considerado inadecuado. El régimen busca enemigos fuera y traidores dentro.