La revolución bolivariana ha agotado al máximo el plazo interpuesto por Washington para avanzar en los acuerdos de Barbados entre gobierno y oposición. Sólo faltaban tres horas para que expirase el ultimátum estadounidense cuando Noruega, país facilitador de los acuerdos, ha comunicado que el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), principal martillo gubernamental contra la oposición, ha abierto un resquicio para que la líder opositora, María Corina Machado, presente personalmente un recurso contencioso administrativo «contra la medida de inhabilitación dictada por la Contraloría General de la República, acompañada de una solicitud de amparo cautelar».

Machado dispondría hasta el 15 de diciembre para poner en marcha este proceso, cuyo resultado el TSJ se compromete a resolver con «celeridad». Además, la candidata opositora, quien obtuvo un resultado histórico (2 millones y medio de apoyos) en las primarias de octubre, se debería comprometer a acatar la decisión judicial.

«Hoy hemos dado un paso más en la dirección correcta, ratificando lo acordado en Barbados. Seguimos avanzando», anunció Jorge Rodríguez, jefe de la delegación negociadora del chavismo.

Gerardo Blyde, al frente de la comisión opositora, se congratuló con este anuncio público («¡Seguimos! ¡Histórico!»), además de comparar este proceso con el que benefició a Manuel Rosales, gobernador del Zulia, para presentarse a las elecciones regionales.

La decisión del TSJ contiene varias trampas contra la líder opositora, que debería asumir el compromiso de «cumplir con el deber de honrar y defender la patria y la integridad territorial». En el trasfondo de este apartado se sitúa el referéndum no vinculante del próximo domingo, que preguntará a los venezolanos sobre el litigo con la vecina Guyana en torno al territorio del Esequibo, administrado por Georgetown. Nicolás Maduro ha convertido la campaña de esta consulta en una manifestación de fervor patriótico con la que pretende recuperar apoyo popular, hoy por los suelos. De celebrarse hoy unas elecciones, Machado derrotaría al «presidente pueblo» por entre 60 y 40 puntos.

La firma del acuerdo de Barbados provocó que Washington decidiera la flexibilización de sus sanciones energéticas, además de la puesta en marcha de un mecanismo de repatriación de inmigrantes ilegales en plena crisis migratoria. Del otro punto que exigía la administración de Joe Biden, la libertad de varios presos estadounidenses encerrados en las mazmorras de Maduro, nada se sabe hasta ahora.

De momento sólo cinco antiguos presos políticos consiguieron la libertad. La lista hecha pública hoy por el Foro Penal concreta que son 275 los prisioneros políticos del chavismo.