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  • Vaticano Milei y el Papa sellan la paz entre ambos con un fuerte abrazo

El presidente argentino, Javier Milei, completó este lunes una asombrosa reconciliación con el Papa Francisco, al que hasta hace poco tiempo definía como «el maligno en la Tierra» y «amigo de los dictadores».

«Le expliqué todo, me entendió a la perfección», citó Clarín a Milei tras la reunión de 70 minutos en el Vaticano.

Que Milei haya estado 70 minutos reunido con Francisco es todo un dato: ni Cristina Kirchner, ni Mauricio Macri, ni Alberto Fernández dispusieron nunca de tanto tiempo en los encuentros con su compatriota, que el mes que viene cumplirá 11 años en el trono de San Pedro.

Francisco tenía especial interés en encauzar la relación con el ultraliberal, sorprendente ganador de las elecciones de 2023. Milei, a su vez, dio un giro notable: el domingo, durante la canonización de Mama Antula, le dedicó un fuerte e inesperado abrazo al Sumo Pontífice, de 87 años, y este lunes se lo vio ya más relajado. El diálogo del domingo, captado por las cámaras, fue asombroso.

– «¡Te cortaste el pelo!», dijo el Papa.

– «Me emprolijé. ¿Le puedo dar un beso?»

– «¡Sí, hijo, sí!».

Milei, entonces, se abalanzó sobre el Papa, sentado en una silla de ruedas.

«Es un gusto verte y gracias por venir, vos que sos medio (judío), que Dios te bendiga», añadió el jefe de la Iglesia católica.

Luego, el Papa saludó con una gran sonrisa y gestos cómplices a la canciller Diana Mondino, gestora de la reconciliación. MIlei, atento, apuntó que había que tener «mucha muñeca, dada la aspereza del otro lado».

«Dios es más grande, Recen por mí, yo rezo por ustedes», reaccionó el Papa.

Aunque nadie explicó posteriormente la frase, se entiende, por el tono entre jocoso y autocrítico en que Milei la dijo, que el presidente argentino se refería a sí mismo y a sus duros ataques al Papa.

Este lunes, la audiencia fue «muy buena, muy amable», según señalaron fuentes del Vaticano a La Nación.

«El hombre conmovido y humilde hasta la sumisión ante los símbolos y autoridades religiosas es el mismo que con apenas minutos de distancia emite rayos y diatribas por los ojos y la boca contra todo aquel que considere traidor, enemigo o infiel», señaló en el mismo periódico el analista Claudio Jacquelin.

Según coinciden varios medios argentinos, Milei presentó en detalle al Papa su plan de gobierno, y se detuvo en el nuevo sistema de distribución de alimentos para los sectores más pobres de la sociedad, que aún no está funcionando correctamente. El mandatario de 53 años reiteró además su invitación a que Francisco visite Argentina, país que no pisa desde que fue elegido Papa en 2013. La visita podría suceder en el segundo semestre de este año.

Crisis social y política

«A lo largo de la charla, Milei y el Papa abordaron un amplio abanico de temas: el programa económico, la crisis social que afronta la Argentina y el clima de tensión política que atraviesa el país», señaló Clarín.

Más tarde Milei se entrevistó con el número dos de Francisco, el cardenal italiano Pietro Parolin, secretario de Estado, y con el canciller del Vaticano, el arzobispo británico Paul Gallagher. El presidente argentino tenía previsto verse esta tarde con el presidente italiano, Sergio Mattarella, y la primera ministra, Giorgia Meloini.

En un comunicado oficial, el Vaticano presentó la reunión de manera muy positiva: «Durante las cordiales conversaciones en la Secretaría de Estado, se expresó satisfacción por las buenas relaciones entre la Santa Sede y la República Argentina y el deseo de reforzarlas aún más. A continuación, se detuvieron en el programa del nuevo Gobierno para enfrentar la crisis económica y se abordaron varios temas internacionales, en particular los conflictos actuales y el compromiso por la paz de las naciones».

Milei entregó varios regalos al Papa: una carpeta con la copia de la carta manuscrita del canciller José María Gutiérrez acreditando a Juan Bautista Alberdi como representante en Europa en 1854, un cuadro con la postal conmemorativa de mama Antula que el Correo Argentino distribuyó en ocasión de su beatificación y alfajores de dulce de leche y galletitas de limón, los preferidos de Francisco.