Los ocho años de gobierno ultranacionalista en Polonia han llegado a su fin. Los intentos del partido Ley y Justicia (PiS) de buscar aliados para llegar a la mayoría parlamentaria que no le dieron las urnas han fracasado y el presidente Andrzej Duda ya no podrá dilatar más los tiempos para el cambio. Mateusz Morawiecki ha perdido la votación de investidura a la que se sometió este lunes en el Sejm (la Cámara Baja).

Que el PiS no iba a superar la cuestión de confianza era una crónica anunciada, pues aunque fue la formación más votada en las elecciones del pasado octubre, perdió la mayoría parlamentaria. Sólo obtuvo 194 escaños de los 460 del Sejm. Duda, que procede del PiS, encargó a Morawiecki la formación de Gobierno a sabiendas de que fracasaría. Y con una alianza opositora ya dispuesta a asumir el poder.

Pero el PiS necesitaba tiempo y Duda se lo dio. Tiempo para colocar a su gente en puestos cada vez más altos, cambiar las reglas a su favor y destruir archivos para dificultar la próxima reforma y la investigación judicial, según advirtió la oposición.

«El PiS ha decidido utilizar las últimas semanas para devastar y destruir el Estado polaco. Es una pérdida de dinero y de tiempo y un intento de instalar una quinta columna del PiS en todos los ámbitos posibles. Tendremos que abordar la limpieza muy rápidamente y con mucha decisión», sostiene el líder de la oposición y futuro primer ministro, Donald Tusk.

El largo proceso de investidura de un nuevo primer ministro, que se ha durado durante dos meses, continuará ahora con la activación del llamado segundo paso constitucional, según el cual un grupo de al menos 46 parlamentarios (el 10 % de los escaños) presente a un nuevo candidato para formar Gobierno. Y será Tusk, ex primer ministro polaco y ex presidente del Consejo Europeo.

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El proceso será rápido y el cambio se consumará en apenas 48 horas. Esta misma noche, se concretará la candidatura de Tusk, y el martes por la mañana presentará a la consideración de la Cámara Baja un gabinete de ministros y un programa de Gobierno que se someterá a una nueva moción de confianza por la tarde.

Para agilizar el tramo oficial del relevo de Gobierno, el presidente del Parlamento polaco, que lidera uno de los partidos de la oposición que formará parte de la coalición de Gobierno, modificó el reglamento de la Cámara para que la votación se haga a mano alzada, en vez de con papeletas firmadas y depositadas en mano, como hasta ahora.

Alegato de Morawiecki

En una alocución ante el Parlamento, Morawiecki hizo un alegato de la política ultraconservadora de las últimas dos legislaturas, marcadas por las subvenciones sociales, una polémica reforma judicial y el enfrentamiento con la Unión Europea (UE), inmersa, según dijo, «en un proceso centralista» que persigue «una Europa sin patrias, en vez de una Europa de patrias».

La comparecencia de Morawiecki ha escenificado el final de una etapa de ocho años en que Polonia ha sido testigo de una polarización política sin precedentes y de un ejercicio del poder opaco a la sensibilidad de gran parte de la sociedad polaca, algo que ha quedado patente en la imposibilidad de Morawiecki para atraer ningún aliado para formar coalición.

La salida del PiS no deja a Tusk las manos libres. Coincidiendo con la sesión parlamentaria, el Tribunal Constitucional polaco emitió este una sentencia por la que no reconoce la competencia de la Unión Europea para imponer sanciones económicas a Varsovia. El TC, compuesto en su mayoría por magistrados nombrados tras la polémica reforma judicial de 2015 y considerados, por tanto, leales al gobierno ultraconservador del PIS se ha reunido este lunes tras posponer la audiencia en numerosas ocasiones.

La sentencia considera inconstitucionales las disposiciones del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (TFUE) y las partes del estatuto de la UE que permitieron imponer en 2021 dos multas diarias a Polonia. Las sanciones se referían a las actividades de la Cámara Disciplinaria polaca, organismo suprimido hace unos meses, y al funcionamiento, en contra de las órdenes de Bruselas, de la mina de Turów, una explotación de carbón a cielo abierto que fue denunciada por la República Checa debido a sus efectos contaminantes

La sentencia crea una situación comprometida a Tusk, pues su carácter vinculante impedirá a Polonia satisfacer la multa impuesta por la UE y esto podría dar lugar a nuevos desencuentros con Bruselas. Entre las dos multas, ambas de medio millón de euros diarios, el Estado polaco adeuda ya más de 600 millones de euros a la UE.