Países Bajos avanza hacia un Gobierno liderado por el candidato de la ultraderecha

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Países Bajos parece avanzar firmemente hacia un Gobierno liderado por la ultraderecha. Al menos, eso ha apuntado en la noche del miércoles el principal sondeo a pie de urna realizado tras las elecciones celebradas el 22 de noviembre en las que 13,3 millones de holandeses pudieron ejercer su derecho al voto.

Geert Wilders, el candidato del Partido por la Libertad (PVV), que plantea, entre otras perlas, celebrar un referéndum para decidir si los Países Bajos siguen en la Unión Europea o cerrar las mezquitas, encabezaba la encuesta realizada por Ipsos para la televisión pública NOS con 35 escaños, a gran distancia de sus inmediatos perseguidores: el socialdemócrata Frans Timmermans (26 diputados) y la líder del Partido Popular por la Libertad y la Democracia (VVD), Dilan Yesilgöz, de centroderecha liberal y compañera de filas del primer ministro saliente, Mark Rutte, que habría quedado tercera con 23 parlamentarios.

La encuesta se basa en una muestra recogida en 60 colegios electorales. Según la radio televisión pública, el margen de error es de solo uno o dos escaños por partido. Hay una gran diferencia entre los cuatro primeros partidos y el resto. El siguiente más votado habría sido el D66, socialistas, con 10 escaños (antes tenía 24)

Al conocerse los resultados de este sondeo, un eufórico Wilders ha proclamado ya que su formación «no podrá seguir siendo ignorada». «Los holandeses han dicho que están hartos, hartos hasta la náusea, y ahora esperan que el pueblo pueda recuperar su nación y que consigamos reducir el tsunami de solicitantes de asilo y de inmigrantes», ha clamado, según informa AFP.

Con esos resultados, Wilders podría ser el próximo primer ministro de los Países Bajos en coalición con Yesilgöz y con el candidato del Nuevo Contrato Social, Pieter Omtzigt, democristiano, con 20 escaños. Ninguno de los dos ha rechazado pactar con el ultraderechista tras los comicios. Estas tres formaciones de centroderecha y derecha radical sumarían 78 escaños cuando la mayoría absoluta en el Parlamento de La Haya está en 76.

Las encuestas no son definitivas, pero en anteriores ocasiones en el país se han acercado al resultado final. Como aseguró la politóloga Julia Wouters a la agencia AFP antes de que se conociera este sondeo, «quien diga que sabe quién va a ganar las elecciones miente; puede pasar cualquier cosa».

Todo apunta a que la estrategia de fin de campaña de Wilders ha sido un éxito. En la última semana, el líder del PVV había moderado su discurso, asegurando incluso que su intención no es imponer los puntos más radicales de su programa como condiciones inexcusables para pactar un Gobierno de coalición. Este mismo mismo miércoles dijo al votar en La Haya que quiere ser el jefe del Gobierno «de todos los ciudadanos, más allá de su religión, su origen o su sexo», informa Efe.

Si se confirman estos resultados, Wilders dará a sus 54 años un fuerte golpe en el tablero político de Europa sólo siete meses antes de las elecciones europeas. En su país, inflige además una durísimo castigo a la derecha tradicional del Partido Popular por la Libertad, que llevaba 13 años liderando el Gobierno hasta el pasado julio.

Conocido como Mozart en su país por su característico pelo largo y plateado, Wilders fundó el PVV en 2006, una formación personalista con propuestas inicialmente muy radicales. Hasta ahora, proponía prohibir las mezquitas, el uso del velo islámico en los espacios públicos o el Corán, que compara con el Mein Kampf de Adolf Hitler. Hasta poco antes de esta campaña, Wilders, un provocador nato, ha cultivado la islamofobia radical y ha llegado a hablar de la «escoria marroquí». Sus exabruptos y declaraciones altisonantes le valieron una condena judicial en 2015 por insultos y discriminación hacia la comunidad musulmana del país.

El odio destilado durante tantos años se ha vuelto contra él de forma que Wilders aparece ahora en todos sus actos públicos rodeado por un ejército de guardaespaldas. No en vano, es el político más amenazado de Holanda.

Lo que es seguro es que ahora se abre en los Países Bajos un periodo de negociación que podría ser largo, como ha ocurrido en muchas ocasiones en el pasado. Nunca ha habido en La Haya en las últimas décadas un Gobierno con mayoría absoluta. Además, lo normal es que las coaliciones de gobierno se cierren entre cuatro o cinco formaciones distintas, como ocurrió en 2021. Tras aquellas últimas elecciones a la Cámara Baja, Mark Rutte tardó 271 días en cerrar una coalición de cuatro partidos que después fue incapaz de concluir la legislatura.

Las elecciones de este miércoles han estado abiertas hasta el último minuto. Las encuestas de esta semana dibujaban un triple empate entre la candidata del centroderecha, el líder de la ultraderecha y el cabeza de lista de la coalición de izquierdas, el ex vicepresidente de la Comisión Europea Frans Timmermans, que ha subido en la recta final porque ha sido el único que ha apostado por aislar y rechazar cualquier pacto con la ultraderecha.

Países Bajos pone a partir de ahora fin a 13 años de gobiernos liderados por Mark Rutte. El conservador holandés era un histórico de los Consejos de la Unión Europea. De hecho, es uno de los líderes más veteranos de los 27 tras cuatro mandatos consecutivos. Conocido y temido por sus socios europeos, Rutte lideró en varias ocasiones a los llamados países frugales, que presionaban para imponer políticas de austeridad a los vecinos del Sur, España incluida.

Además de la inmigración, los otros ejes de la campaña holandesa han sido el creciente coste de la vida y los problemas para acceder a la vivienda, sobre todo entre los jóvenes.

La campaña ha sido especialmente tensa. El pasado lunes por la noche agredieron brutalmente a Thierry Baudet, líder de otro partido de extrema derecha, Foro para la Democracia (FvD). Baudet fue golpeado fuertemente en la cabeza con una botella de cerveza en una cafetería del norte de los Países Bajos durante un acto de campaña.