Actualizado
  • Pakistán Al menos 26 muertos en dos atentados contra sedes políticas en la víspera de las elecciones
  • Asia Cerco a la oposición en Pakistán: condenan al ex primer ministro Imran Khan y a su esposa a 7 años de cárcel por matrimonio fraudulento
  • Sentencia Imran Khan: nueva condena de 14 años de prisión e inhabilitación a una semana de los comicios en Pakistán

Más de 100 millones de paquistaníes están llamados este jueves a las urnas para renovar el Parlamento, tras meses de incertidumbre marcados por atentados, líderes encarcelados y acusaciones de fraude electoral. Las autoridades alargaron durante más de un año la convocatoria de la cita electoral esperando que se calmaran las aguas tras la encarcelación del popular ex primer ministro, Imran Khan. Si bien la ex estrella de críquet sigue siendo el líder político con más seguidores del país, la justicia no le permite presentarse como candidato en un período de 10 años.

Unos 40 partidos se disputan el nuevo Gobierno, aunque hay un claro favorito a tomar el mando, la formación Liga Musulmana del ex primer ministro, Nawaz Sharif. Este candidato regresó en octubre del año pasado de un autoexilio impuesto para evitar una sentencia de prisión. Una vez en Pakistán, fue rápidamente absuelto de todos los cargos de corrupción y recibió también el beneplácito del ejército, de quién se presume que dirige el país en la sombra.

Su exculpación contrasta con la presión judicial a la que ha estado expuesto Khan, condenado hace pocos días a 10 y 14 años de prisión en dos sentencias consecutivas por corrupción y revelación de secretos de Estado. El partido de Khan, el Movimiento por la Justicia de Pakistán (PTI), no ha obtenido la popularidad que esperaba sin su líder.

La formación ha denunciado que la autoridad electoral no ha permitido a otras figuras del partido presentarse a las elecciones y que sufren una censura constante en los medios de comunicación. Una coacción similar ha sido denunciada por otras formaciones, cuya propuesta no ha sido aceptada por la autoridad electoral. Se espera que el partido o coalición de fuerzas que consiga la mayoría parlamentaria elija al próximo primer ministro el mes que viene.

Al clima político incierto se le añaden una serie de atentados que ha sufrido el país en los últimos meses de milicias y grupos terroristas, incluido el Estado Islámico, talibanes paquistaníes y grupos separatistas de Baluchistán. El último se produjo pocas horas antes de las elecciones, en dos atentados contra sedes políticas en la provincia de Baluchistán, en el suroeste del país. Al menos 29 personas fallecieron y más de cincuenta resultaron heridas en los ataques bomba, llevados a cabo contra la sede de un candidato independiente y contra la oficina del partido religioso Asamblea de Clérigos Islámicos (JUI). Por el momento ningún grupo ha reivindicado el ataque, aunque los expertos apuntan al Estado Islámico de Jorasán, que opera en Afganistán y Pakistán.

«Los malhechores quieren sembrar el caos e impedir que la gente ejerza su derecho a voto. No permitiremos que las malas intenciones del enemigo triunfen a cualquier precio. El ataque terrorista contra ciudadanos inocentes es un acto muy cobarde», señaló el ministro del Interior interino, Gohar Ejaz, en una publicación en X.

En la última semana, dos candidatos han sido asesinados y 10 policías murieron en otro ataque, reivindicado por una rama de los proscritos talibanes paquistaníes, llamada Tehreek-e-Taliban Pakistan (TPJ).

Por su parte, separatistas baluchis intensificaron sus ataques durante la campaña electoral, causando una veintena de víctimas militares y de fuerzas de seguridad. Mil personas murieron en el año 2023 en atentados de estos grupos.

El mes pasado, la provincia de Baluchistán estuvo en medio de una tormenta diplomática después de que Irán llevara a cabo un ataque con drones en la región causando la muerte de dos niños. Pakistán tomó represalias un día después con ataques en suelo iraní.

Desde entonces se mantiene cierta tensión y desconfianza en las relaciones diplomáticas entre ambos países. El entonces primer ministro interino Shehbaz Sharif logró un preacuerdo en 2023 con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para intentar sacar al país de la crisis de liquidez, aunque aún no se han ultimado los detalles del pacto.