• Asia Juegos de espías en el Estrecho de Formosa

En China se encuentra una de las agencias de inteligencia más grandes del mundo, y también una de las más desconocidas. Se trata del Ministerio de Seguridad del Estado (MSS). Entre sus muchas funciones de contrainteligencia se dedica a cazar espías extranjeros que operan en suelo chino. Este viernes, el MSS ha publicado un comunicando asegurando que había descubierto y detenido a un ciudadano chino sospechoso de espiar para la CIA.

La persona señalada se apellida Zeng y habría sido reclutado en Italia, donde trabajaba para un grupo industrial militar con sede en Pekín. «En Italia se familiarizó con un agente de la CIA. A través de cenas, viajes y entradas a la ópera, los dos desarrollaron una relación estrecha, y Zeng se volvió psicológicamente dependiente del agente», reza el comunicado.

No ha trascendido el momento en el que ocurrieron los hechos, pero desde el MSS sostienen que el agente de la CIA buscaba sacar de Zeng información sensible sobre el ejército chino.

La agencia del gigante asiático también apunta que Zeng habría firmado un acuerdo de espionaje con Estados Unidos y que, incluso, recibió capacitación de la CIA antes de regresar a China, desde donde «proporcionó en numerosas ocasiones inteligencia básica y se embolsó fondos para los esfuerzos».

Es bastante viejo el juego de espías que se traen las dos principales potencias mundiales. Concretamente, desde que Mao Zedong proclamó la República Popular China en 1949. Los medios estadounidenses han reportado en muchas ocasiones cómo Pekín ha perseguido a los informantes de la CIA.

En 2010, el New York Times publicó que habían comenzado a desaparecer muchas de las fuentes que la agencia tenía dentro del Gobierno chino. Un par de años después, siempre según funcionarios de inteligencia estadounidenses, hasta una veintena de espías que colaboraban con la CIA habrían sido ejecutados en el país asiático.

Hace unas semanas, el MSS hizo un llamamiento en redes sociales a «todos los miembros de la sociedad» a unirse a su lucha contra el espionaje, ofreciendo recompensas y protección a quienes proporcionen información.

El Parlamento chino aprobó el pasado abril una nueva versión más amplia de la ley de contraespionaje del país. Esta ampliaba la definición de espionaje: de cubrir secretos de estado e inteligencia, a cualquier «documento, dato, material o elemento relacionado con la seguridad y los intereses nacionales». No precisaba los parámetros específicos sobre cómo se definen estos términos, algo que ha generado mucha inquietud entre empresarios, diplomáticos y periodistas extranjeros.

En julio, en su cuenta de WeChat, el hermano chino de WhatsApp, desde el MSS incidían en que los organismos de seguridad nacional deben mantener abiertos los canales de denuncia, como las líneas directas y las plataformas en línea, para «manejar las denuncias de sospechas de espionaje dentro del país de manera oportuna».

Las autoridades del gigante asiático llevan años ofreciendo recompensas por denunciar actividades de espionaje extranjero. El año pasado, el MSS ya introdujo una nueva regulación que establece los criterios para recompensas, que pueden llegar hasta los 14.000 euros.