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El régimen norcoreano confirmó este martes que el proyectil que testeó el lunes fue un misil balístico intercontinental (ICBM) Hwasong-18, que funciona con combustible sólido, y detalló que el líder Kim Jong-un «observó el lanzamiento de prueba sobre el terreno» de cara a «enviar una advertencia» a Washington y sus aliados.

«El misil lanzado alcanzó una altitud máxima de apogeo de 6.518,2 kilómetros, recorrió una distancia de 1.002,3 kilómetros durante 4.415 segundos (unos 73 minutos) y aterrizó con precisión en la zona marcada como objetivo en aguas abiertas del mar del Este (nombre que recibe en las dos Coreas el mar de Japón)», informa la agencia estatal KCNA.

Los datos de vuelo se corresponden con los difundidos en la víspera por las autoridades militares surcoreanas y japonesas.

El Hwasong-18, que ya fue probado con éxito en abril y julio de este año, es el ICBM más sofisticado del arsenal norcoreano al emplear combustible sólido, que no necesita ser cargado antes del lanzamiento a diferencia del combustible líquido, lo que hace más difícil que detectar los preparativos para dispararlo y que se convierta en objetivo de ataques preventivos.

Como es habitual para Corea del Norte el misil fue lanzado con una trayectoria muy combada, y se cree que podría volar hasta 15.000 kilómetros en una trayectoria operativa, suficiente para alcanzar cualquier punto del planeta, a excepción del sur de Suramérica.

KCNA añade que varios comandantes de la recientemente creada Dirección General de Misiles estuvieron presentes en el lanzamiento, incluyendo a su máximo responsable, Jang Chang-ha.

Las imágenes publicadas por la agencia estatal muestran también a la hija de Kim Jong-un, que se cree que puede llamarse Kim Ju-ae y tener en torno a 10 años y que ha estado desde el año pasado presente en todo tipo de importantes eventos militares.

El líder norcoreano «dijo con orgullo que los resultados de esta prueba entrenamiento fueron una demostración práctica de la realidad y fiabilidad del formidable poder ofensivo y la disuasión absoluta en el terreno nuclear que poseen nuestras fuerzas armadas nacionales», añade KCNA, que argumentó que el lanzamiento es una respuesta a las actividades de Washington y sus aliados.

En ese sentido, el texto critica el incremento de maniobras combinadas de EE.UU. con Corea del Sur, Japón y otros países, así como la reciente reunión del Grupo de Consulta Nuclear, mecanismo creado por Washington y Seúl para establecer mecanismos de respuesta ante un ataque norcoreano que incluya la opción atómica, o el despliegue periódico de activos estratégicos estadounidenses en la península que se ha visto este año.

«Lo que no se puede pasar por alto es que EE.UU. ha convertido literalmente la península de Corea en una base para todos sus activos nucleares estratégicos al introducir constantemente diversos tipos de componentes para la guerra nuclear, incluidos bombarderos nucleares estratégicos, submarinos de propulsión nuclear y portaaviones de propulsión nuclear», afirma KCNA, recordando que el submarino USS Missouri llegó al puerto surcoreano de Busan el pasado domingo.

El de ayer fue el quinto lanzamiento de un ICBM por parte de Corea del Norte, una cifra récord para el régimen que contribuye a subrayar la importante escalada militar que ha registrado este año la península coreana.