El presidente ruso, Vladimir Putin, ha confirmado este jueves en su larga rueda de prensa anual que espera alcanzar un acuerdo con Estados Unidos para sacar de las cárceles rusas al periodista del Wall Street Journal Evan Gerhskovich y al ex marine estadounidense Paul Whelan en un posible intercambio de prisioneros. Putin aseguró que espera alcanzar un pacto «satisfactorio para ambas partes».
Rusia arrestó en marzo al corresponsal en Moscú Gershkovich acusado de espionaje. Gershkovich, el Wall Street Journal y la Casa Blanca han negado que sea un espía o que trabaje para el Gobierno de Estados Unidos. Más complicado es el caso del veterano de la marina Paul Whelan, que fue arrestado en 2018 y declarado culpable de espiar para Estados Unidos en 2020. Está sentenciado a 16 años de prisión. Tanto Whelan, que recientemente fue atacado en su cárcel, como el Gobierno estadounidense niegan los cargos.
No se sabe qué condiciones ha puesto Rusia para ambos casos. «No es sencillo, no entraré en detalles ahora, pero en general me parece que hablamos un idioma que es comprensible para todos. Espero que encontremos una solución. Pero, repito, la parte estadounidense debe escucharnos y tomar una decisión apropiada, que convenga a la parte rusa», declaró Putin ante una pregunta de una periodista de The New York Times.
El Departamento de Estado de EEUU dijo el 5 de diciembre que Rusia había rechazado en las últimas semanas una nueva propuesta para su liberación. Gershkovich compareció ante el tribunal para apelar el fallo del mes pasado que extendió su detención hasta el 30 de enero. Moscú afirma que Gershkovich fue «atrapado con las manos en la masa», pero aún no ha presentado ninguna evidencia que lo respalde. En el pasado, Rusia ha aprovechado los canjes de ciudadanos comunes de EEUU para liberar a delincuentes rusos de talla internacional.
MENSAJES CONTRA PUTIN
Las preguntas a Vladimir Putin no son espontáneas, pero no todo está bajo control. Varios mensajes enviados por los ciudadanos en la conferencia de prensa de fin de año del presidente fueron inesperadamente críticos hacia el líder ruso y el estado actual de las cosas en el país. Un espectador preguntó: «Hola, ¿cómo es posible mudarse a la Rusia de la que hablan en la primera cadena de televisión pública [el equivalente a TVE]?». A pesar de esa aparente referencia a la propaganda de la televisión estatal rusa, la pregunta salió en letras enormes en una pantalla gigante junto al presidente.
«Le dimos gas a China, le dimos gas a Europa, pero ¿cuándo habrá gas en Jakasia?» inquirió otro espectador en su mensaje, refiriéndose a la lejana república siberiana de Jakasia. «Díganos, ¿cuándo mejorarán nuestras vidas?», escribió otro.
Una pregunta tocaba el tema de la guerra, que a los rusos ni les permiten llamar por su nombre: «¿Cuándo serán liberados los [soldados] movilizados? ¿Por qué han de servir 300.000 personas de todo el país?»
Rusia impone severas restricciones a todos los mensajes sobre la guerra. Anoche, en las redes sociales, analistas y espectadores discutían si los mensajes irreverentes mostrados en el evento eran chispas de rebeldía no detectadas a tiempo o una grieta abierta deliberadamente para aumentar la cobertura mediática del evento.














