• Rusia La Duma rusa estudiará revocar la ratificación de la prohibición de ensayos nucleares: «Washington y Bruselas han desatado una guerra contra nuestro país»

Rusia quiere preparar el terreno para hacer ensayos nucleares, o al menos lanzar un aviso formal en este sentido. La junta de portavoces de la Duma del Estado estudiará en su próxima reunión la revocación de la ratificación por Moscú del Tratado de Prohibición Completa de Ensayos Nucleares (CTBT, por sus siglas en inglés) anunció hoy el presidente del Legislativo ruso, Viacheslav Volodin.

«En la próxima reunión del Consejo de la Duma del Estado debatiremos sin falta el asunto de la revocación del Tratado de Prohibición Completa de Ensayos Nucleares», escribió Volodin en su cuenta de Telegram.

«Esto corresponde a los intereses nacionales de nuestro estado», escribió Volodin, que considera que es una respuesta a Estados Unidos, «que aún no ha ratificado el acuerdo».

El Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares fue adoptado en 1996 por la Asamblea General de las Naciones Unidas. Rusia ratificó el documento, pero Estados Unidos y China no. La última vez que Rusia y Estados Unidos realizaron pruebas nucleares fue en 1990 y 1992, respectivamente.

En febrero de este año Vladimir Putin firmó una ley suspendiendo la participación de Rusia en el Tratado de Reducción de Armas Estratégicas con Estados Unidos, que establecía que cada país sólo podía tener un número limitado de ojivas nucleares y misiles balísticos capaces de portar armas nucleares. En aquel momento avisó de que si Estados Unidos realizase pruebas nucleares, Moscú respondería de la misma manera.

Esta semana la editora jefe del canal propagandístico RT, Margarita Simonyan, propuso detonar un dispositivo termonuclear «en nuestro propio territorio, en algún lugar sobre Siberia», aseverando que no tendría ningún impacto sobre los humanos que viven allí. «Lo que sucederá es que todos los dispositivos electrónicos y satélites quedarán fuera de servicio», dijo Simonyan en su programa de televisión el lunes.

En su propuesta, Simonyan dijo que era necesaria una detonación nuclear sobre Siberia para enviar un mensaje «doloroso» a Occidente en medio de un «ultimátum nuclear que se está volviendo cada vez más imposible de evitar». «Ésta es la opción más humana», insistió.

Políticos siberianos pidieron a la jefa de RT que se disculpara «ante todo el pueblo de Siberia». «No hay nada positivo en una explosión termonuclear, y los efectos se dejarían sentir durante generaciones», advirtió Anatoli Lokot, alcalde de Novosibirsk, que se formó como físico. Los comentarios de Simonyan fueron un «profundo insulto» hacia los siberianos, dijo Maria Prusakova, miembro del Partido Comunista en la cámara baja del Parlamento ruso de la república de Altai.

El Kremlin se distanció de Margarita Simonyan, subrayando que Rusia «sigue obligada por la moratoria internacional sobre las pruebas nucleares», precisamente en base al acuerdo que ahora se quiere cancelar.

A finales de septiembre, Mijail Kovalchuk, presidente del Centro Nacional de Investigación del Instituto Kurchatov y amigo de Putin, dijo que Rusia, en respuesta a las «acciones agresivas de Occidente», debería realizar pruebas de armas nucleares en Novaya Zemlya, en el extremo norte del país, situada entre el mar de Barents y el mar de Kara.

Aunque la detonación fuese a gran altura sería un salto cualitativo en la escalada, pues no se han realizado pruebas atmosféricas desde 1962.