El líder del partido ultraderechista italiano Liga y actual vicepresidente del Gobierno, Matteo Salvini, y su colega ideológica Marine Le Pen, jefa de la Agrupación Nacional francesa, escenificaron este domingo su unión de cara a las próximas elecciones europeas durante la convención nacional que celebró la formación italiana.

«Vosotros en Italia y nosotros en Francia estamos unidos en la misma lucha, la lucha por la libertad, por la patria, sé cuánto valoráis vuestras libertades», afirmó la política francesa desde el palco de Pontida, una pequeña localidad de la Lombardía que acoge anualmente el principal encuentro de la ultraderecha liderada por Salvini.

La unión de ambos políticos sirvió para escenificar su decidido apoyo a una coalición entre las formaciones de derecha de cara a las elecciones europeas de 2024, a pesar de las reticencias de los populares europeos a pactar con las formaciones más extremistas.

Por ello, tras el evento la propia Liga de Matteo Salvini aseguró que ambos líderes están planteando organizar a finales de año un «gran evento internacional» que congregue a todos sus aliados en Europa, a quienes consideran «alternativas a la izquierda», y de el pistoletazo de salida a los comicios.

«Nuestro destino es la victoria en Italia y en la Unión Europea. Estamos destinados a ganar», afirmó el italiano.

La inclusión de Le Pen como estrella indiscutible del programa demuestra las aspiraciones europeas de Salvini, pues el escenario en el que se consagró la unión ha reunido desde 1990 a los seguidores de La Liga en sus iniciales aspiraciones independentistas y, en los últimos años, en su vocación nacional.

De hecho, durante su mensaje expresó su deseo de que Le Pen llegue a la presidencia de Francia: «Si tenemos que elegir entre Macron y Marine Le Pen no tengo ninguna duda: toda la vida con Le Pen«.

Y la francesa le devolvió el guante: «Cuando hay un partido como la Liga y un líder como Salvini sabes que es la elección correcta, de hecho la única elección».

El cruce de adulaciones se dio al mismo tiempo que la primera ministra italiana, Giorga Meloni, de la formación Hermanos de Italia, se desplazaba a la isla Lampedusa con la presidenta de la Comisión Europa, Ursula von der Leyen, en plena crisis migratoria tras la llegada de 10.000 personas en apenas tres días.

En una referencia a esa visita, Le Pen pidió «defender los puertos» como Salvini hizo cuando era ministro del Interior, actualmente imputado judicialmente por bloquear en 2019 el desembarco de inmigrantes salvados por el barco de Open Arms en el Mediterráneo.

«Por aquel entonces, toda Europa admiraba a Italia y nosotros, como aliados, estábamos orgullosos de Salvini y de la Lega», añadió.

La campaña electoral para las Europeas tiene un especial significado para el Gobierno italiano ya que cada uno de los tres partidos de derechas que conforman su coalición pertenecen a un grupo distinto de las fuerzas conservadoras en el Parlamento Europeo.

Sin embargo, la reedición de ese pacto causa estragos entre el ala más moderada del Ejecutivo italiano, representada por Antonio Tajani, ministro de Exteriores y expresidente del Parlamento Europeo, quien no quiere aliarse con Le Pen alegando que los populares no comparten los mismos valores.

«Yo hoy aquí y Giorgia en Lampedusa somos la síntesis de un mismo objetivo y destino común. No conseguirán dividirnos, tenemos culturas y sentido de la militancia diferentes, pero gana el centro-derecha unido», contrastó Salvini.