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  • Israel Hamas lanza su mayor ataque por tierra, aire y mar desde Gaza e Israel declara el estado de guerra

«Los terroristas intentan entrar en mi casa». El terror se apoderaba este sábado de Ayelet Hachim mientras relataba al Canal 12 los momentos posteriores al ataque de Gaza al amanecer. «Oigo sus voces y golpean la puerta. Estoy con mis dos hijos pequeños», decía Hachim desde su casa en Kibbutz Be’eri, cerca de la franja de Gaza. Es uno de los testimonios que se han ido recogiendo en la prensa internacional, que se hacía eco desde primera hora de la mañana de la ‘operación Tormenta de Al Aqsa’ lanzada por tierra mar y aire por las Brigadas de Al Qasam, el brazo armado de Hamas.

Una lluvia de 5.000 cohetes sorprendía a los ciudadanos israelíes que quedaban atrapados en sus casas, en ciudades y pueblos al sur del país, a merced de los comandos de militantes palestinos armados que disparaban indiscriminadamente a la población civil.

Los propios ciudadanos de la zona llamaban a los medios de comunicación para explicar su situación escondidos en sus hogares o en los refugios. «Llevo más de dos horas en el refugio con mi bebé de una semana, mientras mi casa está ardiendo», declaró a Canal 13 un residente de Kibutz.

Otras de las imágenes que han corrido como la pólvora en las redes sociales son las de los asistentes a un festival de música celebrado en pleno desierto, que fueron sorprendido por los milicianos palestinos que lanzaron una incursión terrestre en el sur de Israel. «Vinieron de todas direcciones, era un campo de batalla», relata un testigo al diario ‘Haaretz’. Los vídeos muestran a cientos de personas huyendo despavoridas campo a través, corriendo o en coche.

Toma de rehenes

El número de israelíes muertos aumenta por horas y ya supera el centenar. Por el momento se desconoce el número de rehenes que han tomado las milicias de Hamas pero podría tratarse de decenas. En Kibutz, ciudad fuertemente golpeada por los ataques esta mañana, un residente llamado Yoni denunciaba en el medio ‘Ynet’ el posible secuestro de su suegra, su mujer y sus hijas. «Los terroristas irrumpieron en la casa», cuenta este residente en Sharon cuya mujer se encontraba en Kibutz con sus hijas de tres y cinco años visitando a su madre: «El rastreo telefónico que hice para mi esposa muestra que el teléfono aparece en Khan Yunis (Gaza). Me temo que ella, nuestras dos hijas y mi suegra están allí. Ninguna de ellas ha respondido durante cinco horas».

La BBC informó de otro testimonio de una ciudadana compartido en Facebook: «Nos han dicho que cerremos las puertas, que no salgamos de la habitación segura. Ni siquiera hemos encendido el aire acondicionado por miedo a que indique la presencia de personas en la casa. Se me revuelve el estómago. Oigo muchos disparos, a pesar de las gruesas paredes de la habitación segura. Necesito ir al baño, pero no me atrevo. Nunca había pasado tanto miedo».

Otros ciudadanos denunciaban la falta de presencia del ejército: «Estamos encerrados en nuestro refugio, el ejército no está aquí. Mi marido está con el escuadrón de preparación luchando fuera. Nos disparan en nuestras casas, intentan entrar en ellas», contaba Ofir desde Sufa.