• Cumbre Conclusiones de un G-20 que revela la pérdida de influencia de Occidente

Una de las grandes anécdotas que hubo al concluir el 10 de septiembre la cumbre del G-20 en Nueva Delhi fue que el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, junto con toda su delegación, se quedó atrapado en India más de 48 horas porque su avión Airbus A310 se había averiado. En los siguientes días, aquel incidente fue la comidilla entre los políticos indios, quienes comentaban que no había sido una estancia nada cómoda para Trudeau.

Los anfitriones no agasajaron al canadiense como al resto de líderes. En los corrillos de las delegaciones internacionales hablaban de que los indios tuvieron más de un feo gesto diplomático debido a las tensiones entre Ottawa y Delhi por las actividades en Canadá del grupo separatista sij, originario de región india de Punjab. Esta semana, esas tensiones se han convertido directamente en un conflicto diplomático sin precedentes entre ambos países.

El pasado 18 de junio, un líder separatista sij llamado Hardeep Singh Nijjar, que era uno de los activistas que más ruido hacían desde Canadá, fue asesinado a tiros dentro de su vehículo en la ciudad canadiense de Surrey. Este lunes por la tarde, Trudeau, hablando en la Cámara de los Comunes, soltó que las autoridades canadienses estaban investigando «acusaciones creíbles de un vínculo potencial» entre agentes del Gobierno indio y el asesinato del activista. El primer ministro también desveló que, durante su viaje a Delhi para la cumbre del G-20, transmitió personalmente las «profundas preocupaciones» sobre este asunto a su homólogo indio, Narendra Modi.

«Cualquier participación de un gobierno extranjero en el asesinato de un ciudadano canadiense en suelo canadiense es una violación inaceptable de nuestra soberanía. Es contrario a las reglas fundamentales por las que se conducen las sociedades libres, abiertas y democráticas», dijo Trudeau, pidiendo además al Gobierno de Modi cooperar con ellos para «llegar al fondo de este asunto».

Tras la comparecencia del líder, fue la ministra de Asuntos Exteriores canadiense, Melanie Joly, quien anunció que su Gobierno había expulsado a un diplomático indio (el funcionario de más alto rango de la misión en Ottawa de la agencia de inteligencia de India) por el asesinato del activista.

Desde Nueva Delhi han rechazado este martes la acusación sobre su posible participación en el crimen. «Las acusaciones en cualquier acto de violencia en Canadá son absurdas. El primer ministro canadiense hizo acusaciones similares a nuestro primer ministro, que fueron rechazadas por completo. Somos un sistema político democrático con un fuerte compromiso con el Estado de derecho», reza un comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores de India.

Según los medios canadienses, los funcionarios de inteligencia del país asiático habían designado a Nijjar como un «objetivo terrorista» debido a sus actividades dentro de un grupo que reivindica la creación de un estado sij independiente. En 2016, Nijjar escribió una carta a Trudeau asegurando que su activismo era «pacífico y democrático».

Canadá es el hogar de una de las mayores comunidades de origen indio en el extranjero, que suman aproximadamente 1,4 millones. Entre ellos se encuentra la mayor población de sijs fuera de su estado natal de Punjab -sacudido por un violento movimiento separatista de Khalistan en los años 1980 y principios de los 1990, en el que murieron miles de personas-, con alrededor de 770.000 personas según el último censo de 2021.

«Las acusaciones sin fundamento buscan desviar la atención de los terroristas y extremistas khalistaníes, a quienes se les ha proporcionado refugio en Canadá y continúan amenazando la soberanía y la integridad territorial de la India. La inacción del Gobierno canadiense en este asunto ha sido una preocupación constante y de larga data. Que figuras políticas canadienses hayan expresado abiertamente su simpatía por tales elementos sigue siendo motivo de profunda preocupación», añadía el comunicado de respuesta lanzado desde el Gobierno indio.

Después de que Nijjar fuera asesinado en los terrenos del gurdwara, un templo sij que él mismo presidía, las agrupaciones de su culto que están registradas en Canadá pidieron al Gobierno de Trudeau que investigara el papel de India en un crimen por el que todavía no se ha efectuado ningún arresto.

Desde Ottawa han asegurado que esta semana, durante la Asamblea General de la ONU que se celebra en Nueva York, Trudeau pondrá sobre la mesa la posible participación de India en el asesinato del separatista, y que buscará discutir el tema con su homólogo estadounidense Joe Biden. Aunque en Washington no parecen estar nada cómodos con este enfrentamiento entre su vecino y aliado de la OTAN, y un país tan necesario en la estrategia de EEUU en Asia para contener a China.