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Todo sucedió en Buenavista de los Hurtado, parte del municipio de Heliodoro Castillo, estado mexicano de Guerrero. Esta pequeña localidad que fue escenario ayer de un ataque con características de guerra de guerrillas: los narcotraficantes utilizaron drones explosivos. El saldo del incidente es todavía incierto.

Un grupo de sicarios conocido como «La Familia Michoacana», una facción histórica del crimen, atacó a sus rivales Los Taclos con un amplio arsenal. Rifles de asalto, granadas y vehículos aéreos no tripulados cargados con explosivos. El prolongado enfrentamiento armado ha provocado numerosas víctimas aún por contabilizar. El sábado se difundió un video crudo, con cadáveres apilados en una camioneta dañada. Después otro vídeo con las armas capturadas cargadas en el lomo de un caballo. Había de todo, confirmando el cada vez más militarizado equipo de los delincuentes en México.

La primera reconstrucción proporcionada por el sacerdote Filiberto Vázquez, responsable de una asociación de derechos humanos, contó alrededor de 30 muertos, posiblemente incluyendo civiles ajenos a la disputa entre las dos bandas de narcos. Las fuentes oficiales, por otro lado, han informado de cinco muertos y numerosos heridos. Sin embargo, hay restos calcinados que no se pueden identificar en este momento, y también se ha informado de la desaparición de varias personas en la zona. Una constante en este conflicto, con decenas de miles de desaparecidos. Además, varias familias del pueblo han huido para evitar quedar atrapadas en la batalla.

Sin denuncias

De acuerdo con la Fiscalía, familiares y habitantes de esa comunidad «rechazaron presentar una denuncia formal o realizarse pruebas de genética para identificar a las víctimas o generar líneas de investigación», tal es el miedo reinante a estos grupos armados. Aún así, abrieron una investigación de oficio.

La Fiscalía también indicó que no se obtuvo información respecto a personas heridas, desaparecidas o privadas de su libertad que sirviera para establecer la comisión de algún otro delito.

La agencia Efe publica que al menos cinco cráneos humanos, varios cuerpos calcinados, seis personas heridas y varios desaparecidos se han encontrado en Heliodoro Castillo. De acuerdo con la versión que los habitantes de esta población relataron a Velázquez Florencio, los ataques de La Familia Michoacana comenzaron al mediodía del jueves con drones cargados con explosivos. Posteriormente un grupo de 30 personas recibieron disparos de armas de fuego.

La Familia Michoacana fue fundada en los años 1980, cuando un grupo de vigilantes clandestinos se dedicaban a combatir el narcotráfico en el Estado de Michoacán. En los años 1990, la organización se alió con el Cártel del Golfo para expulsar a la Familia Valencia. Por culpa de un enfrentamiento interno, La Familia Michoacana fue expulsada casi en su totalidad de Michoacán y se replegó hacia la región entre el Estado de México y Guerrero, que es donde actúa estos días. Uno de los grandes negocios de este grupo es la producción de grandes cantidades de metanfetamina en laboratorios clandestinos en Michoacán, en dura competencia con el Cártel Jalisco Nueva Generación desde 2019, otro de los gigantes de las drogas sintéticas en México.

Ataques selectivos

Los ataques con drones en esa zona de la Sierra se han registrado desde agosto de 2023 como parte de los intentos de La Familia Michoacana por invadir ese territorio en el que, de acuerdo con el Gobierno mexicano, opera El Cartel de la Sierra. Los grupos armados en México han estado utilizando estos aparatos durante algún tiempo, copiando tácticas vistas primero en Medio Oriente y luego, de manera más extendida, en la guerra de Ucrania. Son dispositivos adquiridos en el mercado civil, a menudo de origen chino, modificados para transportar cargas explosivas y lanzarlas o hacerlos estallar al chocar contra el objetivo.

Inicialmente, aparecieron en intentos de asesinatos selectivos contra rivales y elementos de seguridad. En una segunda fase, los delincuentes los adoptaron en enfrentamientos reales contra sus rivales, igual que se usan en los conflictos: el objetivo es golpearlos a distancia, sorprenderlos en su territorio sin que ningún miliciano propio corra peligro.

La violencia criminal de los narcos no ha dado tregua en el Estado de Guerrero en lo que va de 2024. En esta primera semana se han registrado asesinatos en Acapulco, Iguala y en la capital, Chilpancingo. Unos 200 soldados federales han tomado la zona, en previsión de una posible venganza.

El ciclo de violencia continúa.