• Ecuador Noboa decreta estado de excepción tras la fuga del preso más peligroso
  • Líder de Los Lobos Otro narco se fuga de la cárcel en Ecuador pese al toque de queda

Un grupo de unos 10 encapuchados con armas largas, cortas y explosivos irrumpió en el canal TC Televisión de Ecuador durante la transmisión en directo y mantuvieron a algunos empleados contra el piso, luego de lo cual se oyeron gritos y varios disparos.

La situación en la sede del canal de Guayaquil, la ciudad más peligrosa del país, se tornó confusa con súplicas de «no disparen», mientras los encapuchados gritaban e insultaban.

Poco después, se oían gemidos de dolor de una persona tras los disparos. Los agresores tenían en sus manos aparentes granadas y otros explosivos como tacos de dinamita, con los cuales amedrentaban a los trabajadores de ese medio.

La emisión duró algo más de 15 minutos antes de cortarse y en la pantalla se observaba inicialmente el set de televisión y luego lo que parecían las instalaciones internas del medio de comunicación.

«Ante el ingreso de delincuentes a las instalaciones de un medio de comunicación en GYE (Guayaquil) nuestras unidades especializadas se encuentran desplegadas en el lugar para atender esta emergencia», publicó la policía en su cuenta en X.

Poco después, el canal de televisión Teleamazonas mostró al menos tres presuntos encapuchados contra el piso mientras eran neutralizados por agentes.

El reportero y coordinador de noticias de GamaTV, otro canal de televisión ecuatoriano, José Luis Andrade confirmó que fue alertado de la presencia de un artefacto explosivo «en la entrada» en las instalaciones de Guayaquil, por lo cual «nadie puede entrar y nadie puede salir».

Agregó que se ha solicitado resguardo policial para las instalaciones en Quito.

La situación, aún en proceso, se registró tras la presunta fuga de un capo del narcotráfico y del crimen organizado, Adolfo Macías, alias Fito y de un jefe regional de otra banda criminal, Fabricio Colón Pico, y luego de que una madrugada con al menos 30 actos violentos en nueve provincias del país, con secuestros de policías y explosiones de vehículos.

El gobierno ecuatoriano ha respondido al desafío del narcotráfico con la declaración de «conflicto armado interno», tras la sucesión de atentados, secuestros de agentes y la toma de un canal de televisión de Guayaquil. «He ordenado a las Fuerzas Armadas ejecutar operaciones militares para neutralizar a estos grupos», subrayó el presidente, Daniel Noboa.

En el punto de mira del Estado se han situado distintas bandas delincuenciales, que se han convertido en sucursales de los carteles mexicanos del narcotráfico. Se trata, según el listado que aparece en el decreto presidencial, de los Choneros, los Lobos, Águilas, ÁguilasKiller, Ak47, Caballeros Oscuros, ChoneKiller, Covicheros, Cuartel de las Feas, Cubanos, Fatales, Gángster, Kater Piler, Lagartos, Latin Kings, Los P.27, Los Tiburones, Mafia 18, Mafia Trébol, Patrones, R7 y Tiguerones.

La nueva secuencia de ataques sucedió a la decisión del presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, de decretar la víspera un estado de excepción y toque de queda nocturno por 60 días tras confirmarse la desaparición de la cárcel de Fito, que aún sigue en paradero desconocido.

De momento, parece todo lo contrario. «Declaraste la guerra y guerra vas a tener. Sal tú mismo a pelear a las calles, no utilices a los policías y militares. Cualquier persona que se encuentre de noche en las calles será ejecutada. Acá es mafia, no es pandilla, acomplejado, queriendo ser Bukele», leyó el cabo segundo Sergio Polanco el mensaje dirigido por sus secuestradores al primer mandatario.

Además, la Secretaría de Atención de Personas Privadas de la Libertad confirmó el martes en un comunicado la evasión durante la madrugada de una cárcel de Riobamba, en el centro andino del país, de Fabricio Colón Pico, líder regional de la banda criminal Los Lobos y señalado por la fiscal general Diana Salazar de preparar un presunto atentado contra su vida.

Colón Pico había sido detenido apenas el viernes en el marco de una investigación por presunto secuestro, según indicó la policía.

Fito es líder de uno de los principales grupos del crimen organizado, conocido como Los Choneros, con estrechos vínculos con el cartel de Sinaloa, según las autoridades. Su paradero sigue siendo incierto.

Las fotografías de Pico y de Macías aparecieron en un página conjunta de las fuerzas armadas y la policía ecuatorianas que ofrecen recompensas económicas por información que conduzca a la captura de peligrosos criminales. En esta ocasión no se menciona el monto por cada uno, pero son parte de una publicación de las últimas horas.

A la medida de emergencia decretada por el gobierno le siguieron por la noche y madrugada más de 30 actos de violencia en la capital y otras ciudades de nueve provincias, además de motines carcelarios, entre ellos en el que se dio el escape de Colón Pico, y el secuestro de al menos cuatro policías en hechos apartes.

Por su parte, la policía confirmó en la red social X el secuestro de tres policías y la explosión, al amanecer, de la patrulla en que se movilizaban los tres agentes en Quevedo, 140 kilómetros al suroeste de la capital, así como el secuestro de otro miembro de ese cuerpo en la capital del país.

También informó de la detención de varios ciudadanos sospechosos de una de las explosiones registradas en el sur capitalino. Dijo que a los sujetos se les encontró una arma de fuego y 16 tacos de explosivos.

En redes sociales y medios digitales se reportaron la explosión en un puente y el incendio de un vehículo con bombonas de gas en una populosa barriada al sur de Quito, así como una moto incendiada en una población satélite de la capital del país andino. No se informó de personas heridas en esos actos.

De su lado el ministerio de Educación dispuso la suspensión de las clases presenciales y el inicio de las actividades virtuales en los planteles educativos que están cerca de las prisiones estatales.

El presidente de la Corte Nacional de Justicia, Iván Saquicela, en entrevista con la radio local Democracia aseguró el martes que hacia la medianoche se produjo una explosión cerca de su casa en Quito. «Podría ser una coincidencia o no pero debe investigarse porque sucede frente a mi domicilio», afirmó. El juez pidió que se aumente su seguridad.

También se registraron varios carros incendiados en las ciudades de Esmeraldas y Riobamba, la ciudad donde se dio la fuga de Colón Pico y un grupo indeterminado de otros reclusos, de los cuales 12 ya fueron recapturados, según la Secretaría de Atención de Personas Privadas de la Libertad.

Rodrigo Cáceres, gobernador de la provincia de Chimborazo, cuya capital es Riobamba —160 kilómetros al sur de Quito— declaró al medio digital Diario de Riobamba que Colón Pico debía ser reubicado el lunes en otra cárcel y que cuando se iba a ejecutar esa disposición se produjeron los incidentes que terminaron en la fuga.

Ante la violencia desatada el alcalde de Quito, Pabel Muñoz, mediante un comunicado exigió «toda la protección del Estado, del gobierno y de sus fuerzas de seguridad para precautelar el derecho a la vida» y pidió la militarización de las áreas estratégicas de la capital. El metro de la capital registra permanente resguardo militar en su interior durante las últimas horas.

Mientras tanto, el gobernador del Azuay, Milton Benítez, en rueda de prensa señaló que en la cárcel de Turi en Cuenca, —300 kilómetros al sur de Quito— los reclusos se han tomado esa prisión y mantienen retenidos a 49 agentes y 12 empleados de la cocina del penal.

La ministra del Interior, Mónica Palencia, dijo en un comunicado que el gobierno trabaja «por la recuperación de un estado de paz» y que «en este momento las cárceles son el centro de atención específico».

Al decretar el estado de excepción, el presidente Noboa advirtió que no va «a negociar con terroristas» y que no descansará «hasta devolverle la paz a todos los ecuatorianos».

La situación se produjo en medio de un ambiente de caos y violencia que afectó a buena parte del país, tras la presunta fuga de dos líderes criminales de la cárcel y más de 30 actos de violencia, en menos de 24 horas, como explosiones, atentados y secuestros de policías.