Los holandeses eligen este miércoles un Parlamento que seguro estará muy fragmentado. El Reino de los Países Bajos no conoce la mayoría absoluta, pero ni siquiera se acerca al bipartidismo imperfecto de España. Su sistema político es tan abierto y plural que aunque la Cámara tiene 150 escaños, ninguna de las formaciones que se presentan superará los 30 diputados, según los sondeos.

Cuatro son los candidatos que parten como favoritos, pero ninguno tiene una ventaja considerable sobre los demás, con lo que la elección está aún completamente abierta. Todo apunta a un Gobierno conservador que incluya a la ultraderecha, que incluso despunta como posible lista más votada en los últimos sondeos. Pero también es posible un pacto desde la izquierda hasta el centro.

Las encuestas de los últimos días recogen ligeros cambios sobre las últimas semanas. La combinación de los últimos sondeos conocidos, según Peilingwijzer, muestra que sube la ultraderecha de Geert Wilders tras moderar sus discurso hasta ponerse ligeramente en cabeza (26-30 escaños); se mantiene fuerte el gobernantePartido Popular por la Libertad y la Democracia pero cae a la segunda posición (22-28 diputados); suben, aunque desde la tercera plaza, los socialdemócratas de Frans Timmermans precisamente por el miedo a la derecha radical (21-25), y baja ligeramente la sorpresa de estos comicios, elNuevo Contrato Social de Pieter Omtzigt, un partido con sólo tres meses de vida (19-25 escaños). Aún así, el partido más votado no tiene por qué ostentar después la jefatura del Ejecutivo. Todo dependerá del juego de mayorías y de los pactos que se alcancen tras una negociación que se prevé larga y difícil.

A las elecciones del 22 de noviembre se presentan 26 partidos y el actual Parlamento acoge a los representantes de 17 formaciones diferentes (el Congreso español se considera fragmentado y tiene 11 partidos). Por todo ello, los holandeses saben que las elecciones de hoy pueden ser sólo el inicio de meses de negociaciones hasta que se alumbre un Gobierno compuesto, probablemente, por tres, cuatro o cinco partidos distintos. En la pasada legislatura, el primer ministro tardó 271 días en cerrar una coalición de cuatro formaciones políticas.

Además y por primera vez en 13 años, el que ha sido jefe del Gobierno desde 2010, Mark Rutte, no se presenta a las elecciones. Su Ejecutivo explotó por los aires el pasado verano tras las desavenencias entre los cuatro socios de la coalición de Gobierno sobre la política de inmigración y asilo y después de un escándalo de discriminación institucional a miles de inmigrantes a los que se acusó falsamente de haber cobrado ayudas indebidas.

La campaña ha sido más tensa de lo habitual en Holanda. Para terminar, el lunes por la noche agredieron brutalmente a Thierry Baudet, líder de otro partido de extrema derecha, Foro para la Democracia (FvD), que podría obtener entre tres y cinco diputados. Baudet fue golpeado fuertemente en la cabeza con una botella de cerveza en una cafetería del norte de los Países Bajos durante un acto de campaña. Afortunadamente, el candidato de la formación minoritaria está bien.

A continuación, detallamos las candidaturas más importantes de las elecciones del miércoles y sus posibilidades electorales:

PARTIDO POPULAR POR LA LIBERTAD Y LA DEMOCRACIA

El partido de Rutte sigue siendo el favorito, aunque por escaso margen y en dura competición con la extrema derecha. El Partido Popular por la Libertad y la Democracia (VVD, por sus siglas en neerlandés) presenta como candidata a la ministra de Justicia en funciones, Dilan Yesilgöz, que nació en Turquía y llegó a Holanda como inmigrante ilegal a los ocho años. Ahora y como candidata, tiene como principal reclamo electoral el endurecimiento de las políticas de migración y asilo. Su partido defiende el libre mercado en lo que respecta a la economía y es liberal en cuestiones sociales.

Además de la contención de la inmigración, su programa electoral hace hincapié en la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado, propone la construcción de cuatro centrales nucleares para que Holanda sea menos dependiente del exterior y quiere limitar el aumento del precio del alquiler,

Yesilgöz podría ser la primera mujer primera ministra de los Países Bajos, pero no hace bandera de ello. En los últimos meses, ha tratado de distanciarse del ex primer ministro Rutte con un perfil más duro y más a la derecha que su antecesor en el partido.

Pieter Omtzigt, líder del Nuevo Contrato Social, saluda a una simpatizante en un acto de campaña en Diemen el pasado 18 de noviembre.
Pieter Omtzigt, líder del Nuevo Contrato Social, saluda a una simpatizante en un acto de campaña en Diemen el pasado 18 de noviembre.VINCENT JANNINKEFE

NUEVO CONTRATO SOCIAL

Una formación que se constituyó en agosto se ha convertido en la sorpresa de esta campaña al auparse a las cuatro primera plazas. El Nuevo Contrato Social (NSC) basa su éxito en la popularidad de su líder, Pieter Omtzigt. Este democristiano se ha convertido en el político de moda en los Países Bajos después de que fue el que denunció en el Parlamento la trama de discriminación institucional de la Agencia Tributaria a los inmigrantes con bajos ingresos que habían recibido ayudas. Entonces, salió de su partido, que formaba parte de la coalición de Gobierno de Rutte, y hace sólo tres meses decidió encabezar una nueva formación política, el Nuevo Contrato Social (NSC), de inspiración también democristiana.

Su atractiva propuesta consiste en una reforma a fondo del Estado holandés y de la Administración, algo muy difícil de conseguir porque cualquier Ejecutivo que se forme estará compuesto por un mínimo de tres partidos que tendrán que negociar un programa común.

Sus votantes, según las empresas de sondeos, proceden tanto de la derecha como de la izquierda moderada y puede convertirse en la gran sorpresa de estos comicios, aunque los sondeos de esta semana le dan una ligera bajada sobre las de la anterior y le sitúan en cuarto lugar.

PARTIDO POR LA LIBERTAD

A la derecha de ambas formaciones está la ultraderecha, el Partido por la Libertad (PVV) de Geert Wilders, con la que podrían pactar tanto los liberales de VVD como los democristianos del Nuevo Contrato Social. En las últimas semanas, Wilders ha moderado su discurso al estilo del argentino Javier Milei, tanto para atraer votos moderados de la derecha holandesa como para dejar de dar miedo al electorado más a la izquierda, lo que podría estar beneficiando a los socialdemócratas. En su programa destaca la prohibición de las mezquitas, de las escuelas islámicas, del Corán (que compara con el Mein Kampf de Adolf Hitler) y del velo en los edificios públicos.

En las últimas semanas ha incidido menos en la parte más radical de sus propuestas y ha aclarado que el cumplimiento de estos puntos no serían condiciones insalvables para ser socio de un futuro Gobierno de coalición.

Su coalición preferida sería con el VVD, el NCS y el Movimiento Campesino.

Frans Timmermans, candidato de socialistas y verdes, en un mitin el pasado sábado.
Frans Timmermans, candidato de socialistas y verdes, en un mitin el pasado sábado.RAMON VAN FLYMENAFP

SOCIALDEMÓCRATAS Y VERDES

El cuarto político en liza es el ex vicepresidente de la Comisión Europea Frans Timmermans, que encabeza una coalición de socialdemócratas y verdes que en los Países Bajos se ha comparado con el modelo español del PSOE y Sumar: el PvdA (socialdemócratas) y GroenLinks (verdes). Timmermans consiguió este pacto preelectoral con la pretensión de ponerse por delante de sus competidores de centro y centroderecha, pero no lo ha conseguido.

El propio Timmermans está resaltando en los últimos días que es el único candidato con posibilidades de encabezar un Gobierno capaz de frenar a la ultraderecha, en una estrategia similar a la de Pedro Sánchez en España. Por ello y según los distintos sondeos, su coalición estaría ganando votos en la recta final de la campaña, restando sufragios a otras candidaturas minoritarias de izquierdas que no tienen opciones de superar los 10 escaños.

El ex comisario europeo ha asegurado este martes que su bloque «tiene buenas posibilidades de emerger como el más grande en estas elecciones» y prometió a los grupos de izquierdas afectados por el voto útil al PvdA-GroenLinks que «no les abandonará» si gana. «Pero si no somos el partido más grande, tendréis el mismo problema que yo: la derecha y la ultraderecha ganarán», afirmó, según informa Efe.

MOVIMIENTO CAMPESINO

Por último, el Movimiento Campesino (BBB), que dio la campanada en las elecciones regionales y del Senado del pasado marzo con un 20% de los votos, parece haberse desinflado. Las encuestas le dan ahora entre cuatro y siete escaños que podrían ser decisivos para apuntalar un Gobierno de la derecha.

COMPLEJO PUZLE POLÍTICO

El complejo puzle político holandés lo completan hasta casi otras 10 formaciones que pueden tener entre uno y 10 escaños y que serían claves para decantar la mayoría a un lado o a otro de la balanza.

El Gobierno de Holanda ha sido históricamente muy importante en la Unión Europea. Rutte acostumbró a mostrar una postura varias veces inflexible con los países del Sur, lideró a los países llamados frugales (Países Bajos, Suecia, Dinamarca y Austria) y presionó para imponer políticas de austeridad a España, Portugal, Grecia o Italia. De hecho, uno de los motes de Rutte en Bruselas era ‘Mister No’. Aunque en su país es más conocido como ‘Mister Teflon’, por su resistencia a muchas y múltiples crisis hasta su dimisión en julio de 2023.

Por todo ello, el próximo Ejecutivo de La Haya tiene más importancia de la que podría parecer para los intereses del sur de Europa, y de España en particular, sobre todo cuando las ayudas del Plan de Recuperación y Resiliencia finalicen y la UE empiece a marcar políticas más restrictivas para frenar la desaceleración económica.