• Crisis ÁFRICA
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El plazo límite para que la Junta militar de Níger reinstaurase al presidente depuesto del país vencía el domingo, aunque el grupo regional que ha amenazado con una intervención militar enfrentaba grandes peticiones de que buscara medios más pacíficos.

El Senado de la vecina Nigeria se posicionó el sábado en contra del plan de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO) e instó al presidente de Nigeria, actual presidente del bloque, a buscar opciones alternativas al uso de la fuerza. La CEDEAO aún puede seguir adelante, ya que las decisiones finales se toman por consenso de los estados miembros, aunque la advertencia antes de que se cumpliera el plazo planteaba dudas sobre la intervención.

Argelia y Chad, dos países vecinos que no forman parte de la CEDEAO y tienen ejércitos fuertes, han dicho que se oponen al uso de la fuerza o no intervendrán por vía militar, mientras que Mali y Burkina Faso, gobernados por juntas militares, han dicho que se tomarían la intervención como una «declaración de guerra».

El presidente de Níger, Mohamed Bazoumsaid, dijo estar retenido «como rehén» por los soldados amotinados. Una delegación de la CEDEAO no pudo reunirse con el líder de la junta, el general Abdourahmane Tchiani, que según los analistas lideró el golpe para evitar ser sustituido. Ahora la junta ha contactado con el grupo mercenario ruso Wagner para solicitar ayuda, mientras corta lazos de seguridad con la antigua potencia colonial del país, Francia.

Horas antes de que venciera el plazo el domingo, cientos de jóvenes se sumaron a las fuerzas de seguridad en las calles oscuras de la capital de Níger, Niamey, para montar guardia en una docena de rotondas hasta la mañana, revisando autos para buscar armas y cumpliendo el llamado de la junta de vigilar ante espías e intervención extranjera.

Algunos autos que pasaban hacían sonar la bocina en gesto de apoyo. Otros pedían solidaridad entre naciones africanas.

En un primer momento no estaba claro qué haría la organización regional. «El bloque debería haber dado un plazo de 48 horas, en lugar de una semana, para reinstaurar a Bazoum, afirmó Peter Pham, ex enviado especial de Estados Unidos para la región del Sahel y miembro destacado del Consejo Atlántico. «Ahora se ha alargado, lo que da tiempo a la Junta para atrincherarse», dijo. «El escenario más favorable para una intervención sería una fuerza con ayuda dentro del país», señaló.

Revés para Occidente

El golpe ha sido un duro revés para Estados Unidos y sus aliados, que veían a Níger como el último socio importante que tenía para su lucha antiterrorista en el Sahel, una amplia región al sur del desierto del Sahara y donde yihadistas asociados a Al Qaeda y el grupo Estado Islámico han ampliado su presencia y amenazan a países costeros como Benin, Ghana y Togo.

Entre tanto, la incertidumbre en Níger ha empeorado la vida cotidiana para unos 25 millones de personas en uno de los países más pobres del mundo. Los precios de la comida están subiendo desde que la CEDEAO impuso sanciones económicas y de viajes después del golpe. Nigeria, que proporciona el 90% de la electricidad en Níger, ha cortado parte del suministro.

«Simplemente comer es un problema para nosotros. De modo que si hay una guerra, eso no arreglará nada», dijo Mohamed Noali, un residente de Niamey que patrullaba las calles.