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El 50 aniversario del golpe de Estado de Augusto Pinochet a Salvador Allende encuentra este lunes a Chile en un ambiente de alta tensión, con violencia en diversos sectores de Santiago a lo largo del fin de semana, un abismo creciente entre el presidente Gabriel Boric y la oposición y una vigilia con velas bajo la lluvia en la noche del domingo con una consigna repetida: «¡Nunca más!».

La vigilia fue en la Plaza de la Constitución, ante el Palacio de la Moneda, la sede del gobierno que hace hoy exactos 50 años fue bombardeada por la Fuerza Aérea chilena para desalojar al presidente Allende, que terminó suicidándose.

«Las mujeres de Chile, una vez más, como siempre, dándonos a todos una lección», escribió Boric en sus redes sociales a propósito de la marcha de mujeres en una fría y lluviosa noche de finales de invierno en la capital de Chile.

Fue el cierre de un fin de semana por momentos violento. En la tarde del domingo, encapuchados se enfrentaron a Carabineros en el centro de Santiago, donde también intentaron saquear un mercado. En otro sector de la ciudad, grupos anarquistas echaron a pedradas a manifestantes del Partido Socialista, parte de la coalición de izquierdas liderada por Boric.

En el incidente protagonizado por los encapuchados, unas 50 personas vestidas de negro, lanzaron piedras y adoquines que rompieron seis ventanales del Palacio de La Moneda.

En el Cementerio General de Santiago hubo destrozos en el Mausoleo de Carabineros y en la tumba del senador Jaime Guzmán, colaborador de Pinochet asesinado en 1991 por el Frente Patriótico Manuel Rodríguez.

El gobierno teme a lo que pueda suceder este lunes, y es por eso que dio forma a un despliegue de 3.000 carabineros y 411 helicópteros y drones en 13 puntos críticos de Santiago.

«Esperamos que la conmemoración se realice en términos pacíficos y con sentido cívico», dijo a EL MUNDO el secretario general de la Presidencia, Álvaro Elizalde. «Porque el hecho político más violento de la historia de Chile fue el bombardeo a La Moneda».

La coalición opositora Chile Vamos, que en 2017 llevó a Sebastián Piñera por segunda vez a la presidencia, advirtió en un comunicado del clima de violencia: «Condenamos absolutamente los lamentables hechos de violencia que se han producido la mañana del 10 de septiembre de 2023, incluyendo la grave vandalización de la tumba del senador Jaime Guzmán Errázuriz y del Mausoleo de Carabineros de Chile, como, asimismo, el daño a dependencias del Palacio de La Moneda».

Chile Vamos añadió que no estará este lunes en los actos en el Palacio de La Moneda porque los ve «cargados de ideología», y no por diferencias con el gobierno acerca del documento en el que se enfatiza la defensa de la democracia y el rechazo a los golpes de Estado. La coalición de centroderecha criticó también que Boric se sumara a una manifestación que recorrió calles de Santiago.

Piñera, en cambio, sí estará en los actos, además de haber firmado un documento a favor de la democracia junto a Boric y otros ex presidentes: Michelle Bachelet, Ricardo Lagos y Eduardo Frei.

«He visto las críticas de sectores de derecha, les digo que no tengo ninguna vergüenza de participar en conjunto con agrupaciones de detenidos desaparecidos, porque ellas se merecen todo nuestro respeto», dijo Boric a la televisión chilena.

Tampoco estará en La Moneda el presidente argentino, Alberto Fernández, que había comprometido su asistencia, pero que finalmente permanecerá en la Cumbre del G-20 en la India, al igual que el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva.

Solo cuatro presidentes latinoamericanos estarán este lunes en Santiago: el mexicano Andrés Manuel López Obrador, el uruguayo Luis Lacalle Pou, el colombiano Gustavo Petro y el boliviano Luis Arce. También estarán el primer ministro de Portugal, Antonio Costa, así como el presidente del Senado alemán, Peter Tschentscher.

La presencia de López Obrador es todo un dato, ya que el jefe de Estado mexicano prácticamente no sale de su país. Boric apreció el gesto de su par mexicano.

«Tras el golpe de Estado, México nos tendió la mano y recibió a más de 3.000 compatriotas (…). La hermandad entre Chile y México se proyecta con el compromiso por los derechos humanos, la cooperación internacional y la democracia siempre. ¡Gracias presidente y gracias México!».

Ya entrada la noche del domingo, Boric subió a sus redes sociales el saludo del presidente en funciones del gobierno, Pedro Sánchez.

«Hace 50 años, la democracia chilena fue víctima de un ataque brutal que estremeció al mundo. Aquel golpe bárbaro no solo quebró el orden constitucional y derribó un gobierno legítimo nacido de las urnas, sino que fue también la antesala de un tiempo sombrío», dijo el líder socialista antes de parafrasear al propio Allende.

«A 50 años de aquel día triste, miramos atrás constatando una hermosa certeza, y es que al final las grandes Alamedas tanto tiempo cegadas por la oscuridad se abrieron de par en par».

La frase de Sánchez remite al discurso por radio de Allende en la mañana del 11 de septiembre de 1973, con el bombardeo a La Moneda ya en marcha y poco antes de suicidarse: «Se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre».