• Asia Las cinco claves de la disputa territorial por el mar de China Meridional

China y Vietnam, además de ser vecinos y abrazar el comunismo, comparten un sistema que bebe de un régimen unipartidista. El primero, el chino, es más rígido y rico, pero el vietnamita sostiene similares patrones autoritarios, incluso ahora tiene algunos brotes de desarrollismo desenfrenado que recuerdan a los que saltaron en Pekín cuando abrió sus puertas al mundo tras entrar en la Organización Mundial del Comercio.

El Partido Comunista está incrustado en todos los niveles de ambas sociedades. Sobre el papel, no sería sospechoso que las relaciones fueran idílicas entre los dos países asiáticos, pero la realidad es que Pekín y Hanoi están enredados en varias disputas, sobre todo por sus reclamos territoriales en el Mar de China Meridional.

Ese es el principal punto de fricción, pero el orgullo nacionalista vietnamita además no olvida las viejas guerras fronterizas ni la invasión china del norte del país en 1979. A pie de calle, el sentimiento anti chino ha sido mucho más público en Vietnam que en otros países de la región. Por ello, los líderes no han mantenido una afinidad continuada con sus homólogos chinos.

Las relaciones entre China y Vietnam han sido estos últimos años como una montaña rusa. Un día se presentan como buenos amigos, y a la jornada siguiente se echan los trastos por alguna isla en disputa o trifulca comercial. Pero en Pekín ahora se están volcado diplomáticamente con su vecino después de ver cómo este se está acercando cada vez más a Estados Unidos.

El martes, el líder Xi Jinping comenzó una visita de Estado de dos días a Vietnam para tratar de «exaltar la amistad histórica» -como dicen los medios estatales chinos- entre los dos países. Xi se reunió con su homólogo vietnamita, Nguyen Phu Trong, a quien tendió la mano para encontrar «soluciones mutuamente aceptables» a sus disputas en las agitadas aguas que comparten.

El presidente de la superpotencia asiática, quien llevaba seis años sin visitar Vietnam, ha definido su relación con el líder vietnamita como dos «camaradas y hermanos» que están al frente de dos países «conectados por montañas y ríos, tan cercanos como los labios y los dientes».

Xi llegó a Hanoi con una oferta para mejorar la vieja infraestructura ferroviaria de Vietnam, incluyendo las conexiones en tren con el sur de China y el puerto vietnamita de Haiphong. Un trayecto que atraviesa algunos de los depósitos de tierras raras más ricos de Vietnam, por los que Pekín, como mayor exportador y refinador del mundo, tiene especial interés porque son indispensables para fabricar vehículos eléctricos y el desarrollo de energías renovables. Ambas partes también han cerrado diferentes acuerdos de inversiones y comerciales, como un aumento de las exportaciones agrícolas vietnamitas a China.

Según destaca la cadena estatal china CCTV, Xi, durante su reunión con el líder del Partido Comunista vietnamita, aseguró que los dos países construirán una comunidad con un «futuro compartido». En la capital china han apuntado a que otro de los propósitos del viaje es que Vietnam se una a un plan de gobernanza global lanzado desde China y bautizado como «Comunidad de Destino Común».

El concepto fue acuñado por el ex presidente Hu Jintao, pero lo lleva usando Xi desde hace una década para promover la idea de que es posible la existencia, a corto plazo, de otro orden mundial alejado de la hegemonía occidental, sobre todo de Estados Unidos, donde países como China tengan cada vez más voz en un mundo multipolar.

Pero Vietnam, que parece que va a entrar en ese esquema de Xi como pieza importante, también está estrechando lazos con EEUU. Esto se vio en septiembre con la visita de Joe Biden a Hanoi. El país asiático elevó la relación con Washington al nivel de «asociación estrategia integral», una designación simbólica, pero con gran peso geopolítico al compartir el máximo estatus en cuanto a relaciones bilaterales que la nación comunista tiene con regímenes como China y Rusia.